Mónica García Molina se reivindica como concejala de Cultura de Pozuelo gracias a la programación del MIRA Teatro para la temporada febrero-mayo

Tengo en mis manos un programa de mano, editado por el Gobierno de Pozuelo, que me ha llegado a casa y en el que, por primera vez (o eso creo), nos anuncian la programación del MIRA Teatro. Solamente, la programación del MIRA Teatro. En la revistilla, afortunadamente, no aparece la alcaldesa Quislant ni siquiera la concejala García Molina y eso es de agradecer. Y mucho. La foto de la alcaldesa ya empieza a ser repelente, dicho sea eufemísticamente y sin ánimo de molestar. Lo digo solo porque el abuso siempre produce rechazo y la alcaldesa abusa. Ni siquiera entiendo que hace en la foto de la presentación. El caso es que reconozco que ese pequeño matiz del programa de mano me ha sorprendido muy gratamente. Y lo digo porque no me duelen prendas de reconocer detalles bien hechos.
Pero, si la maquetación del programa de mano me ha sorprendido gratamente, más gratamente aún me ha sorprendido su contenido e insisto en reconocerlo sin recelo alguno. Las cosas buenas son cosas buenas. Creo que, por primera vez también (al menos en esta legislatura), la programación de Febrero-Mayo del MIRA Teatro cumple con lo que se espera ver en ese gran templo de la cultura de Pozuelo. Grandes nombres, grandes obras, grandes espectáculos. Esta ciudad y ese teatro no merece menos.
Es más, pienso que éste es el camino que se debe seguir para hacer de esta ciudad una referencia de la Cultura en la Comunidad de Madrid, algo que tanto necesita. Y es así de fácil. Solo hay que poner talento y dinero.
Y estoy contento por ello, aunque parezca mentira. El nivel de calidad de las obras y las figuras contratadas ha subido de forma extraordinaria y lo que es más importante, se vislumbra una apuesta claramente por el teatro, algo que, de seguir por ese camino, puede hacer que el MIRA recobre el sentido de su origen y que Mónica García Molina se reivindique como concejala de Cultura de Pozuelo de Alarcón.
Y, cuando hablo de teatro, hablo en su más amplia dimensión e incluyo en su definición a las obras de teatro propiamente dicho, a los musicales y a los espectáculos de danza. Todo es teatro. Todo está hecho cumpliendo las tres condiciones básicas. Todos cuentan con un planteamiento, un nudo y un desenlace. Todos cuentan una historia.
Es cierto que esta gran programación teatral está salpicada con un par de actuaciones musicales y una de magia, como no podía ser de otra manera en esta ciudad, que la deslucen un poco. También cuenta con una actuación del grupo Yllana, que parece abonado a Pozuelo. Viene todas las temporadas y ya suena a cansino. Creo que no había ninguna necesidad (aparente) de incluirlos.
Tampoco sé qué pinta Diana Navarro en esta falla. Diana fue la gran esperanza blanca de la copla y ha terminado sin saber cuál es su papel en la música de tantos géneros como ha tocado para demostrar el poderío de su voz. Solo ha quedado en eso: En poderosa voz. Tampoco sé que pinta MClan, un grupo guadiana que no es, precisamente, una gran estrella en estos momentos. Lo de Juan Tamariz lo entiendo menos. Es un genio, aunque algo mayor, pero la magia debe redireccionarse a otras salas de Pozuelo y para otros públicos.
Pero supongo que Mónica García Molina no se habrá atrevido a hacer un cambio tan radical en la programación. En cualquier caso, muy bien. Viva el Prestigio.
El Capitán Possuelo






