Cuando éramos libres. Aulas y totalitarismo (UAM)

(Ser libre no consiste en elegir al amo, sino el no tenerlo)
Cuando en el año 1978 me regalaron una foto inmensa con esta inscripción, en una España convulsa, llena de ilusión y miedos que iniciaba su despertar tras tanta niebla, nunca imaginé que el camino andado, al igual que los cangrejos deviniera en retroceso.
Con las primeras huelgas y manifestaciones uno llegaba a pensar que aquello del “poder popular “ era cierto y que era el ciudadano, la suma de todos, la que nos conduciría a una etapa idílica, por fin, en nuestra España tan dividida y tan difícil de recomponer, después de todo lo acontecido tras la guerra civil.
Y el tiempo fue pasando y muchos de los ayer reaccionarios, tornaron en servidores públicos y, con ello, en poseedores de la verdad y del futuro. Y hubo hasta quién llegó a decir que “ la dosis de libertad es suficiente” y, no voy yo a contradecirlo, que se lo pregunten a Pedro J, pero acaba de comprobar, junto al otrora director de los servicios informativos de la entonces TVE de Arias Navarro, que la libertad nunca es total, cuando no fluye en todas las direcciones y a todos los estamentos de la sociedad desde el respeto equivalente al que no coincidiendo contigo legitima la misma.
Era la segunda vez, dentro de un recinto de cultura y futuro que salía escaldado, él que había dominado España, el One…; bien cierto que en esta ocasión la intolerancia y la agresividad le impidieron, siquiera, salir a la tribuna y trasladar su opinión.
La verdad que en la teoría de que las penas con pan son otra cosa, seguramente celebró su huida a la fuerza, con un buen menú, acompañado de algún caldo especial y, ya con el estómago lleno, espero que haya recordado que una parte de estos polvos, llegaron por sus barros. Estuvo mal, muy mal, pero no derramaré una lágrima por él.
Las lágrimas se me caen al ver en las manos que han caído nuestras Universidades, convertidas en sedes de matones y justicieros, en vez de defensores de ideas y de personas, más allá de ideologías y sentimientos. Claro que cuando uno llega a la Autónoma y comprueba lo que dice el Sr. Rovira, ante la vandálica actuación de los filoterorristas de la pasada semana, puede hacerse una idea de que es más importante ser progre y liberal, en cuanto a la violencia y los violentos con la manida justificación, tantas veces rescatada: “para no empeorar la situación…”. Pero claro, cuando primero se ríen las gracias por las pintadas jaleando a ETA o señalando con una diana; después se disculpa el atentar contra las ideas religiosas – católicas…, eso sí- ¿qué vas a replicar, cuando la montan por una conferencia, precisamente en el aula magna, Francisco Tomás y Valiente?.
Todo tiene su explicación y diciendo que eran unos doscientos, que no eran de la Universidad y que a pesar del apaleo, los insultos y que no se pudo celebrar el acto…casi como una chiquillada, fruto de la frustración de los intervinientes…¿Verdad que ya nos quedamos todos mucho más tranquilos?, realmente ¿cómo iban a llamar a la Policía?, eso solo para situaciones mucho más excepcionales.
Pues, prepárense, se avecinan días de carreras y apretujones, de insultos y movilizaciones porque la libertad para estos individuos es hacer lo que ellos digan, cuándo lo digan, cómo lo digan y con quién lo digan; eso sí, siempre bajo la perspectiva que lo que hacen ellos es por el pueblo y lo que se hace contra ellos, puro fascismo.
Lo bien que se lo hubiesen pasado en la Rusia de Stalin, sin amo ni señor y pudiendo elegir. Todo un canto a la libertad y al ciudadano.
Pues nada, caminemos, que muy pronto nos va a tocar correr.
A. Nogueiro





