Nueva muestra de urbanismo ideológico: Carmena pone coto al pelotazo inmobiliario de Metrovacesa en la fábrica de Clesa

El desarrollo de los terrenos donde se ubica la antigua fábrica de Clesa estaba llamado a ser la gran operación urbanística de Metrovacesa en Madrid, un proyecto que parecía haber recibido todas las bendiciones a principios de año, cuando la promotora, junto al Colegio de Arquitectos (COAM) organizó un concurso para rehabilitar el principal edificio de la otrora factoría lechera, que contó con el respaldo del Ayuntamiento de Manuela Carmena.
Sin embargo, en la recta final de las negociaciones entre la inmobiliaria controlada por Santander y el consistorio, los planes iniciales se han torcido, según El Confidencial. La concejalía de Desarrollo Urbano Sostenible que dirige José Manuel Calvo se ha cerrado en banda ante las intenciones de la promotora de destinar el grueso de estos terrenos industriales a viviendas, postura que ha obligado a las partes a volver a definir todo el proyecto, y cuya próxima prueba de fuego será una reunión inicialmente prevista para septiembre.
Los planes de Metrovacesa pasaban por transformar 90.000 metros cuadrados de terrenos industriales en un nuevo complejo residencial del norte de Madrid
Según han confirmado fuentes oficiales, desde el Ayuntamiento se ha trasladado a Metrovacesa la inviabilidad de sus planes, ya que pasar a calificar terrenos industriales como residenciales sentaría un peligroso precedente, temores comprensibles si se tiene en cuenta la beligerancia mostrada por el equipo de Ahora Madrid hacia grandes desarrollos urbanístico como Chamartín o Calderón, en los cuales ha defendido reducir drásticamente el número de hogares.
Los planes de Metrovacesa pasaban por transformar 90.000 metros cuadrados de terrenos industriales, ahora en desuso, en un nuevo complejo residencial del norte de Madrid, pero salvaguardando el edificio principal de Clesa, inmueble diseñado por Alejandro de la Sota y considerado un referente de la arquitectura industrial.
El complejo de la antigua fábrica de Clesa se levanta en la avenida del Cardenal Herreria Oria, una importante arteria del norte de Madrid que, como ocurre con los terrenos de Operación Chamartín, goza de una privilegiada ubicación, en el siempre demandando norte de la capital, pero también de una caduca calificación de los terrenos, la cual se ha visto superada por el crecimiento de la capital y que pide a gritos un plan de regeneración de toda la zona.
De hecho, el proyecto de Metrovacesa contemplaba aprovechar este planeamiento para mejorar el área con medidas como la construcción de una pasarela peatonal sobre la vía férrea que facilitara el acceso al complejo hospitalario Ramón y Cajal.






