Fantástica decisión: Carmena sienta en su mesa a todos los alcaldes de Madrid para hablar de la actualidad política y se producen maravillosa anécdotas
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha invitado este jueves a almorzar al Palacio de Cibeles a todos los alcaldes de la capital elegidos desde 1978.
Así, han comido juntos Juan Barranco (alcalde de Madrid entre enero de 1986 a junio de 1989), José María Álvarez del Manzano (de junio de 1991 a junio de 2003), Alberto Ruiz-Gallardón (de junio de 2003 a diciembre de 2011) y Ana Botella (alcaldesa de diciembre de 2011 a junio de 2015).
Todos los regidores madrileños coincidieron en el buen tono y cordialidad del encuentro, incluso alguno habló de «buen rollo». Efectivamente, ya con el peso de la política dejado atrás (todos, excepto Carmena, están retirados), el ambiente se distendió, más allá de diferencias ideológicas. Sobre el mantel, los manjares del chef Javier Esteve, premiado con el galardón de «cocinero revelación» en Madrid Fusión. Alguno puso cara rara cuando apareció el menú. Era como para no estar relajado: croquetas de ropa vieja, carpaccio de manitas de cerdo, paté de perdiz y carrillera. «Es difícil quedarse con uno de los platos, estaba todo riquísimo», enfatizaba uno de los citados.
Los regidores abrieron boca recordando cómo se conocieron. Fue Carmena la que desató el momento más cómico cuando recordó a Ruiz-Gallardón dónde fue la primera vez que le vio. La alcaldesa era juez de 1ª Instancia y el exministro de Justicia llevaba una causa del cantante José Luis Perales. Era un «jovencísimo» abogado, como lo calificó Carmena, que acababa de terminar la carrera de Derecho. Se rieron al no recordar ninguno cuál fue el resultado de la sentencia que dictaminó la líder de Ahora Madrid.
Rememoraron Álvarez del Manzano y la exjuez su primer encuentro. Ella protestaba junto a otro grupo de ciudadanos contra el entonces alcalde para que pusieran un carril-bici en la ciudad.
Barranco y Carmena no se conocían de antes, pero el exrepresentante socialista le reveló que su marido, Eduardo Leira, trabajó en la redacción del primer Plan General de Urbanismo del Ayuntamiento cuando Barranco tenía el bastón de mando. La primera toma de contacto con Botella fue cuando hicieron el traspaso de poderes el pasado mes de junio.
Hubo otro menú, claro está: el de la actualidad política nacional. Todos coincidieron en que había «demasiado show y escenificación» y que había que centrarse más en formar gobierno. Pero también hubo hueco para hablar de Madrid, sus problemas y retos, «pero con buen ánimo constructivo». Uno de los ejes de la charla fueron «las grandes operaciones urbanísticas, como la de Chamartín».
Los alcaldes del pasado aportaron su experiencia, «también de los errores cometidos». Fueron dos horas que dieron para mucho, y de lo bueno. Carmena es una gran anfitriona y quienes completaron su mesa se han revelado como excelentes «ex». Ejemplos de cómo hay que salir de la política sin rencores ni artificios.




