La catástrofe del PP no es inevitable. El Congreso toca y debe ser abierto. Por “Floridablanca”

No hay más tiempo que perder. Los estatutos consienten la celebración de un Congreso Extraordinario abierto en un mes y medio desde el momento en que se convoque y en casos de excepcional urgencia “con tan solo treinta días de antelación, haciendo constar en la convocatoria el motivo de convocar y las causas que fundamentan la urgencia” (Art. 28.2 estatutos PP).
Las causas que fundamentan la urgencia no son nuevas, y en Floridablanca las hemos enumerado en más de una ocasión:
Ausencia de legitimidad: La legitimidad reside en el apoyo recibido en los Congresos y en el respaldo obtenido por los ciudadanos. El primero caducó hace más de un año, cuando tenía que haberse convocado el Congreso; el segundo se ha perdido paulatina y reiteradamente desde las elecciones europeas de 2014 hasta las generales del 20D, donde ha perdido la confianza de casi cuatro millones de españoles.
El constante incumplimiento de los estatutos por parte de la actual directiva. El Congreso ordinario debía haberse celebrado en febrero de 2015, ya que los Congresos “se celebrarán cada tres años” (art. 27. 1 estatutos del PP) así como la Juntas Directivas debían reunirse “al menos, una vez cada cuatro meses” (art. 32.2 estatutos del PP)
La pérdida de cuadros, afiliados y votantes en toda su amplia base social e ideológica, lo que está provocando la fragmentación en el espacio electoral del centro derecha.
Estas son algunas causas, a las que se pueden sumar los demás motivos que ya expusimos y que justifican la convocatoria de un Congreso Extraordinario abierto. Éste debería celebrarse, como tarde, los primeros días de mayo de 2016. No hay argumento de carácter estatutario o político que impida la regeneración del PP.
Precisamente, si algo pone de manifiesto el aniversario de los veinte años de la llegada al Gobierno de la Nación del Partido Popular es la capacidad de esta formación de renovarse, integrar a las distintas familias políticas (liberales, conservadores, demócrata cristianos y centristas) del centro-derecha y configurar un proyecto con vocación de mayoría. Se hizo y se puede volver a hacer. Eso sí, bajo las fórmulas que demandan la sociedad -un militante un voto-, y las propias bases del Partido Popular.
El Congreso toca y debe ser abierto.






