Rita Barberá debería renunciar a su aforamiento y hablar. Por el bien del PP. Por el bien de los afiliados… Y por el suyo propio.

Hablaré de ella. Porque es lo que toca y me toca. Porque, obviar este tema, sería tan escandaloso como que otros tachen al PP de corrupto olvidándose de sus propias vergüenzas, investigaciones y condenas. Hablaré de una persona a quien he admirado como política. Hoy mi reflexión es sobre Rita Barberá.
Escuchando las noticias que afectan al PP de Valencia me siento decepcionada. Y lo digo sin condenar a nadie. Y lo digo respetando y creyendo en la presunción de inocencia como uno de los pilares de nuestro Estado de Derecho. Y, por supuesto, lo digo empezando con una afirmación rotunda. Tolerancia cero con la corrupción.
Dicho esto, hoy mi pensamiento está en Rita, pero más allá de ella, mi pensamiento está con los afiliados del PP y con los votantes del Partido Popular. ¡Menuda decepción!
Dicen que Rita ha sido un referente en el PP Valenciano y del PP de España. Puede ser, y, además, ha sido una alcaldesa que ha engrandecido su ciudad, aunque para mí, más allá de Rita, el referente del PP Valenciano han sido sus afiliados. Sin duda alguna. Recuerdo esa plaza de toros abarrotada de afiliados y simpatizantes que, con su eterna sonrisa y ánimo, arropaban siempre a mi partido y a su líder, José María Aznar o Mariano Rajoy. Recuerdo cómo miles y miles de personas han apoyado el proyecto del PP en España y Valencia. El referente del PP en Valencia han sido todos y cada uno de sus afiliados. Ningún dirigente del PP, en ninguna región de España, está por encima de los afiliados.
Por lo tanto me decepciona que un cargo público y orgánico de mi partido olvide este hecho. Me decepciona que con su actitud permita que afiliados sean investigados o cuestionados ocultándose en el blindaje que le ofrece el aforamiento en el Senado y manteniendo su asiento en la Diputación Permanente de esa Cámara. El silencio es su compañero de viaje en estos días, por eso, me siento decepcionada.
Rita Barberá ha sido un referente del PP. Y, como tal, debe actuar. Debe dar la cara y ponerse a disposición de la justicia y facilitarla. En primer lugar, para colaborar, para que se sepa la verdad de lo sucedido. Si se blanqueó dinero de una supuesta caja B en el grupo municipal del PP de Valencia, si se usó a afiliados y cargos para ese presunto delito, y en su caso, quién lo ordenó, quién lo organizó y quién se benefició. Y en segundo lugar, debe hacerlo por respeto a los afiliados del PP, a los cargos públicos y políticos de Valencia. Debe hacerlo por respeto a los valencianos. Y, también, por respeto a todos los que un día aplaudimos su gestión fuéramos de la región que fuéramos.
Rita hoy no es culpable de nada, ni siquiera lo es presuntamente. Simplemente no da la cara y mantiene su aforamiento. Y eso es grotesco sabiendo lo que están pasando muchos afiliados en Valencia. Su Valencia.
Rita, yo no te condeno. Es más, ni siquiera creo que hayas cometido ningún delito. Pero, si es repugnante toda la corrupción de este país, mucho más es que alguien que ha tenido a los afiliados de su lado siempre, como tú, ahora permita que ellos pasen por un calvario judicial y tú te escondas y escudes en un “aforamiento” por tu cargo.
Rita hay que dar la cara. Y cuando una persona no tiene nada que temer, debe salir a la calle y ponerse a disposición de la justicia. Y que la justicia hable. Esconderse, blindarse o el silencio no es algo que te beneficie y menos a nuestro partido. Nosotros no debemos ser como el PSOE. Nosotros debemos dar la cara y aclarar las cosas. Y si ha habido corrupción en Valencia, que paguen los responsables. Pero, por favor, defendamos entre todos a los afiliados del Partido Popular. Somos la base y el corazón del Partido Popular. No permitas que insulten nuestro proyecto, el de 800.000 personas, por tu propio interés. No lo hagas, Rita.
Debes mucho al PP. Devuélvele al Partido y a los afiliados lo que se merecen. Da un paso atrás, renuncia al aforamiento. Colabora con la justicia y que todos sepamos la verdad. Esa es la diferencia entre unos políticos y otros. Unos piden ejemplo a los demás y nosotros pedimos ejemplo a los nuestros y, también a los demás.
Gracias
Yolanda Estrada





