Rectificar es de sabios: “Juicio a una zorra”, la obra que censuró incomprensiblemente el Gobierno de Pozuelo, se representará finalmente el 16 de abril en el MIRA Teatro

Hoy se presenta la programación cultural de invierno y primavera del Gobierno de Pozuelo y, cosa inaudita, se nos ha adelantado parte de ella. Y debo reconocer que lo que se ha dado a conocer me gusta. Tiene calidad y prestigio y, sobre todo, apunta maneras futuras. También me ha sorprendido, gratamente, que se presente por la tarde y que se haga en el Mira Teatro dándole la liturgia y el boato que un hecho así merece. No me duelen prendas decir que ese es el camino. Ya veremos el resto de la programación pero la música que la precede suena interesante.
Pero, lo más significativo de todo, es que el Gobierno ha rectificado aquella mala decisión que tomó en su día y que estalló en el mes de agosto pasado, cuando se supo que la obra de teatro “Juicio a una zorra” había sido censurada porque los vecinos de esta ciudad no aceptarían tan soez lenguaje. Estupidez supina pero en la que no voy a recrearme ahora. Ya lo hice en su momento. Rectificar es de sabios. Creo que ha hecho bien el Gobierno en intentar rehacer aquel entuerto aunque haya tenido que tragar quina. Lo sé. Pero es un gesto que le honra. Lo que sobra en ese Gobierno es soberbia. Porque, al final todo era Pozuelo y su buen nombre quien sufría la torpeza. Solo a Pozuelo se le había abierto una brecha en su prestigio por el que se le escapó y se le seguía escapando reputación y crédito. Y eso no se podía consentir.
El mundo de la cultura es muy sensible a ese tipo de cosas y el Gobierno de Pozuelo no podía haber caído en una torpeza como aquella sin intentar corregirse.
Siempre he dicho, y lo volveré a decir las veces que haga falta, que la cultura salvará el buen nombre de Pozuelo de Alarcón. Y tiene medios, dinero y posibilidades para que ello sea así. Esta ciudad es conocida en toda España solo por el nivel de vida de algunos de sus habitantes y por la pijotería que gastan otros. Y esos dos conceptos peyorativos está lastrando a la ciudad terriblemente. Por eso hay que intentar saltarlos en base a tres ideas políticas fundamentales y que tantas veces, insisto, he repetido: Ciudad referente en España en Medio Ambiente, Ciudad universitaria con todo lo que este concepto lleva consigo y Ciudad cultural por excelencia. Pero si me obligan a elegir, me quedo con esta última idea. La cultura, no me cansaré de decirlo, salvará a Pozuelo.
Esta ciudad lo tiene todo para ello. Tiene seis auditorios disponibles. Pozuelo cuenta con el MIRA Teatro, con el maravilloso auditorio de la Escuela Municipal de Música, con el auditorio al aire libre en El Torreón, otro más en el Centro Cultural Volturno, otro más en el Centro Cultural Padre Vallet y, finalmente, otro en el Espacio Educarte, que un día de estos se reestrenará. Solo falta poner dinero (que lo hay), talento para programar (que espero que lo haya) y, fundamentalmente, voluntad y trabajo para hacer las cosas bien.
Ya sé que he repetido esto muchas veces en los últimos años. Ya sé que soy un pesado al estar siempre con la misma cantinela. Pero la única manera que tiene esta ciudad de avanzar es fomentando la cultura hasta el máximo.
Admito que le he dado mucha leña a Mónica García Molina. Crítica siempre positiva aunque llevada hasta su máxima expresión porque esa es la única manera que sé para despertar conciencias. Pero, al mismo, tengo que decir que no me cuesta nada rectificar cuando las cosas se hacen bien. Y las cosas empiezan a parecer bien hechas en la concejalía de Cultura. Y no tanto por la rectificación que supone la programación de la obra “Juicio a una zorra”, si no por otros pequeños detalles que se empiezan a observar como la anunciada exposición, en el centro cultural Padre Vallet, que mostrará 80 grabados de Francisco de Goya, desde el 26 de enero al 25 de febrero.
Con ello, da la sensación de que la concejalía de Cultura camina hacia la idea del Pozuelo Prestigio, única alternativa de superar la vieja idea de la Calidad de vida.
El Capitán Possuelo





