Crónica de un Homenaje a la Bandera Española que volvió a ser un ‘quiero y no puedo’, que interesó a poca gente y que, de nuevo, no estuvo a la altura de Pozuelo

Debo empezar reconociendo y reconozco que el homenaje a la Bandera de España que este año le ha hecho el Gobierno de Pozuelo ha estado mejor que el año pasado pero sin que haya que tirar cohetes por ello. No era demasiado difícil superarlo.
Y digo que se lo ha hecho el Gobierno de Pozuelo porque solo asistió el 2% de los vecinos de esta ciudad. Apenas 400 pozueleros había en la Plaza de la Constitución. Y eso es un fracaso, se mire por donde se mire. Y eso es algo que el Gobierno debería hacérselo mirar. Pasó lo mismo el año pasado. Y no tiene explicación alguna ya que esta ciudad ha demostrado siempre un gran cariño a la Bandera de España y a lo que representa. Al menos, es lo que vota.
¿A qué puede deberse, entonces, esta falta de participación ciudadana en acto tan significativo?
¿A que es, quizá, lo mínimo que se pide en homenaje y carece de interés para los pozueleros?
¿A que no se publicita lo suficiente? ¿A que el sitio no es el adecuado?
¿Acaso, a que no hay ambiente creado para un acto así a causa de ser una fecha alejada de su día natural que es el día 12?
No lo sé y, si digo la verdad, no creo que al Gobierno le interese lo más mínimo saberlo. Este Gobierno, al menos, no. Este Gobierno piensa que todo es fantástico. Vengan palmas a la alcaldesa. Que baile el botafumeiro.
Pero vayamos por partes como decía Jack El Destripador:
¿Cosas positivas del acto? Algunas.
Entre las cosas positivas de ayer hay que destacar a la escuadra de soldados que izó la Bandera de España. Este año, al menos, tuvo una presencia más marcial que la del año pasado. Los soldados iban también disfrazados pero es de agradecer que no fuesen ridículamente disfrazados. Y eso es importante porque todo el acto está en función de ese momento del izado.
Hubo instantes de gran emoción durante el homenaje a los Caídos por España. Especialmente, cuando se cantó “La muerte no es el final” (ya podrían haber repartido panfletos con la letra para que los espectadores que no se la saben pudiesen también cantar). Otro gran momento fue cuando sonó el ‘Silencio’ que rompió la descarga de fusileros.
Por favor, que sea la última vez que la Corona de Laurel que se ofreció a los Caídos sea de plástico. Eso no debe ser así. En Pozuelo, no. Aquí hay pasta para que esa corona sea de laurel. Me pareció una pantomima. Algo poco decoroso. Desmerecedor.
¿Cosas negativas? Bastantes.
Por ejemplo: No empezó a su hora. Imperdonable. No funcionaba el micro al principio. Amateur total. Carlos Ulecia, concejal de Deportes y Fiestas, volvió a ser el mantenedor del acto. Este hombre no tiene sentido del recato. ¡Qué ansia de figurar! Y eso que este año su discurso wikipédico fue más corto. Un concejal de Pozuelo, señor Ulecia, debe mantener su dignidad de concejal. Usted no es concejal de un pueblito pequeño en donde puede dar lo mismo. La primera parte del acto fue muy lento. Lentísimo. Parece mentira que el Ejército tuviese ese error. Dio la sensación que se lo tomaban a beneficio de inventario. Hoy, toca Pozuelo, vayamos y cumplamos. Rutina. No estuvo bien la ausencia de Somos Pozuelo. El tema de la Bandera de España ya está superado para la izquierda moderna. Hace mucho tiempo. Parece mentira que estos señores sigan manteniendo una actitud tan pueril. Cada día, por supuesto, más alejada de la realidad.
¿Notas de color? Más aún.
Cabe señalar la distinción del concejal socialista Ángel González Bascuñana, vestido para la ocasión. La presencia de todos los felices concejales de Ciudadanos. La elegancia, como siempre, de Isabel Pita con su banderita en la mano. La presencia de Paloma Adrados para que a ningún pozuelero se le olvide que manda. Ella es la presidenta de de la Asamblea de Madrid y Presidenta del PP de Pozuelo y se debe notar. Hay que señalar la presencia también del consejero Jaime González Taboada en representación de la Presidenta Cifuentes, que no vendrá nunca, para contrarrestar el aguirrismo de Pozuelo. Taboada fue concejal de Pozuelo, todo hay que decirlo.
Se echó de menos en el Gobierno la presencia de Pablo Gil (¿Hay problemas entre Gil y Quislant como se dice?) y de Almudena Ruiz.
Y, por último, la alcaldesa Quislant. Ella. Con su habitual traje negro y con su conocida y ya popular chaqueta azul celeste, se la veía algo nerviosa. Creo que, en algún momento, no se creía lo que estaba pasando a su alrededor. A mi entender, alguien le debería haber enseñado como se desfila con tacones y le hubiera venido bien un par de ensayos antes del gran momento. Y no hablo de marcialidad pero sí de donaire. Cuando se hace un tipo de actos como éste se deben cuidar todos los detalles. Y ese es fundamental.
No sé porqué no fue ella la que acompañó a los soldados a colocar la falsa corona de laurel a los Caídos. ¿Le correspondía a Adrados por ser la máxima autoridad y no era cuestión de pelea?
Y poco más que decir. Agradecer al Dios de la Lluvia que dejase de llorar durante dos horas, aunque el acto apenas durase 30 minutos.
Por cierto, ¿tienen que desfilar también los bomberos luciendo cacha y a estilo compadre, la Policía Nacional y Municipal sin llevar el paso y los de Protección Civil y demás como desfilaba el ejército de Pancho Villa? De verdad ¿es absolutamente necesario?
Creo que el Gobierno de Pozuelo debería replantearse un acto tan importante como éste si quiere, de una vez, hacer algo que merezca la pena.
El Capitán Possuelo





