Ante la necesidad de una sociedad comprometida, acogedora e inclusiva, Cáritas propone una solución clara para poner fin a la vulneración de derechos humanos y a la invisibilidad:“Basta, Nadie sin Hogar”

En España, 40.000 personas carecen de hogar y, únicamente, el 1,5% del paquete residencial está destinado a la vivienda pública y social (VPO). Asimismo, según Federación Europea de Entidades Nacionales que trabajan con personas sin hogar, entre el 2010 y el 2016, el número de personas que sufren hacinamiento en hogares pobres ha aumentado un 38%; y durante el 2017, el Consejo General del Poder Judicial estima que se han llevado a cabo 100 desahucios diarios.
Cada hora 4 familias se han quedado en la calle.
Para poner un fin al ‘sinhogarismo’, se necesita una sociedad comprometida acogedora e inclusiva. Debemos aprender a mirar a las personas sin hogar, entendiendo su situación como una vulneración de los Derechos Humanos. En consecuencia, Cáritas trabaja con el objetivo de que toda persona viva en un hogar digno, propio y permanente.
Desde Cáritas proponemos una serie de medidas que garanticen que los derechos de las personas sin hogar no sean violados. Comenzando con la implantación de una política pública de vivienda que deberá coordinarse con todas las Administraciones Públicas sustentada en la vivienda social de alquiler con acceso prioritario en situaciones de vulnerabilidad.
Igualmente, debe instaurarse una política de prevención que se anticipe a la pérdida del hogar, implementando medidas que garanticen un alojamiento alternativo y protocolos de actuación temprana para prevenir situaciones de mayor exclusión residencial.
Asimismo, la puesta en marcha de un sistema de garantía de ingresos mínimos que ampare a las personas en situación de exclusión asegurando unas condiciones de vida dignas.
Por último, Cáritas propone una herramienta fundamental para generar procesos de inclusión: el acompañamiento social, situando a las personas en el centro de la intervención social.
Debemos decir BASTA, NADIE SIN HOGAR y poner fin a la vulneración de derechos humanos y a la invisibilidad.
Acabemos con la inseguridad y las agresiones que el ‘sinhogarismo’ causa. Transformemos nuestra sociedad para que seamos comprometidos, acogedores e inclusivos con aquellos que de verdad lo necesitan.







