Cien días del gobierno de la alcaldesa Quislant que pueden distribuirse entre escándalos, silencios político-culposos, temas raros y reparto de bocadillos y limonadas

Han pasado cien días de la toma de posesión de Susana Pérez Quislant como alcaldesa de Pozuelo de Alarcón. Dato tradicional en política. En teoría, tiempo de cortesía que daban la oposición y los medios de comunicación a los gobiernos para empezar a endurecer su labor y comenzar a hacer crítica.
Reconozco que ese tiempo no lo hemos respetado en El Correo de Pozuelo. Primero porque, con los medios técnicos y humanos que el Gobierno tiene a su alcance no necesita tanto tiempo para ponerse al día y, segundo, porque no tiene sentido darle cien días de cortesía a un Gobierno que ya lleva cuatro años y cien días con la responsabilidad de gobernar.
¿Gobernar, he dicho? Gobernar no sé pero, cobrar, los miembros del Gobierno de Pozuelo han cobrado de los impuestos que pagan los vecinos todos los 211 meses que llevan en el cargo. El actual equipo de Gobierno es el mismo, salvo dos excepciones, que estuvo cuatro años con la Olvidable, incluida la alcaldesa Quislant, que fue su Primera teniente de alcalde. Bueno algunos concejales entraron con Sepúlveda en el Gobierno. Pero ahora no toca volver sobre ese tema.
¿Y qué ha hecho este Gobierno durante estos cien días? O mejor ¿qué ha hecho la alcaldesa Susana Pérez Quislant en estos cien días, porque los miembros del Gobierno mandan poco?
Pues nada. Políticamente, nada. No hay más que mirar las mociones que el Gobierno ha presentado en los dos Plenos Ordinarios y, por lo tanto, políticos que se han celebrado durante este tiempo para cerciorarse del hecho.
En el primero, se presentó una moción sobre la construcción de un ‘Punto limpio’, en La Ciudad de la Imagen, moción que, más que política, era de servicio. Lo raro es que no se hubiera hecho ya hace tiempo con la pasta que sobró el año pasado. Se presentó también, ese día, una moción innecesaria, tirando a pelota, en la que se felicitaba al Rey por el aniversario de su nombramiento, un mes después de la fecha señalada. Y, por último, se presentó una moción sobre el IBI, que era la una de las ideas estrellas del programa del PP en las últimas elecciones y que, como dije en su día, es una idea tan renovadora que muchos miembros del Gobierno no la entendieron. Pero reconozco que era una idea política interesante. Una.
Sobre las tres del jueves pasado, pueden leer mi crítica más abajo. Relleno total. Una, injusta. Porque injusto es que sólo se ayude a unos cuantos comerciantes del centro de Pozuelo. Otra era una moción administrativa y absolutamente innecesaria. Y, por último, la felicitación a la Asociación de la Poza, se podía haber aprobado en Junta de Gobierno. Total, una. De seis posibilidades de hacer propuestas políticas, una. Poco bagaje parece. De seis posibilidades de hacer política, cinco eran de relleno.
Eso sí, pese a no presentar nada, el Gobierno ha tumbado todas las que le han llegado como ha sido el caso de la que presentó el Grupo socialista sobre libros de texto o la de sumarse al plan tecnológico de la comunidad de Madrid que presentó el Grupo Ciudadanos.
Pero no habría que escandalizarse por ello ya que este Gobierno sigue la línea de la Olvidable y pasa de política. No son políticos. Sus miembros son profesionales de la política que no es lo mismo. A fin de cuentas, a este Gobierno lo que le gusta es repartir bocadillos y limonadas en las fiestas. Bueno, y paellas gigantes. Todo a beneficio del pueblo. Hermoso. Incluso, sublime. Una fantástica manera de hacer política de mediados del Siglo pasado, cuando en España se pasaba hambre. En Pozuelo de 2015 no se pasa hambre y si alguien lo hace se le auxilia personalmente y con discreción. Salvando la dignidad de las personas.
Sin embrago, lo que es verdaderamente indecoroso no ha sido la inanición política de este Gobierno sino sus escándalos, sus silencios políticos culposos, los temas raros en los que se ve envuelto y las mentirijillas villas que nos ha querido colar en estos cien días.
Hablo, claro está, del escándalo de la censura de la obra ‘Juicio a una zorra’. La explicación que ha dado el Gobierno no ha sido nada satisfactoria. De hecho, empezó negándolo todo y ahora ya ha reconocido, por escrito, que la obra estaba propuesta. Estaba apalabrada, señora Molina. Y por lo de ‘Zorra’, no pasó el corte. Y eso es censura.
Hablo del silencio político culposo de la alcaldesa Quislant ante el reconocimiento del portavoz de Somos Pozuelo de su pelea tabernaria.
Hablo de las cosas tan raras que están sucediendo con el mal llamado ‘Caso McDonalds’, con la presencia de un personaje extraño moviéndose a su antojo por el Ayuntamiento y maniobrando de manera extraña.
Hablo de los ceses y nombramientos en la Gerencia de Urbanismo, aprovechando que el Gerente está de vacaciones y una inaudita Resolución firmada por alguien ajeno a esa Gerencia sobre ese asunto de McDonalds y, presuntamente, incapacitada para firmar.
Hablo del escándalo de una radio ilegal subvencionada y la presunta ocupación de un terreno municipal, aunque ahora están filtrando que todo es legal porque hay por medio una Fundación. Lagarto-lagarto.
Y hablo de aquella mentirijilla villa que nos quisieron colar del arreglo de unas cocinas en unos colegios públicos que ya se habían arreglado el año pasado. Extraño también.
En fin, cien días para olvidar. Pero que no se pierda la calma, en Pozuelo de Alarcón nunca pasa nada. Ni siquiera se evitan los botellones prohibidos por la ley ya que, según el concejal de seguridad, eso sería provocación. Impresionante.
El Capitán Possuelo






Cuando el PP se de cuenta de que los vecinos de Pozuelo queremos un alcalde que conozca nuestro pueblo y a nosotros, nuestras tradiciones, nuestras fiestas, que fuimos los primeros en enviar un convoy de ayuda a la guerra de los Balcanes, nuestros problemas en ARPO, los problemas de los comerciantes, los problemas de tráfico a la salida de los colegios, etc…será tarde.
Bye, bye, mayoría!!!