Proetarras, separatistas e izquierda radical empiezan a ponerse histéricos ante la posibilidad de PP y VOX sumen 210 escaños y cambien una ley electoral que les protege

Doscientos diez no es un número cualquiera.
Es tres quintos del Congreso, el umbral que la Constitución exige para reformarse por la vía ordinaria. Y ese umbral, que hasta hace poco era pura teoría de manual, ha empezado a aparecer en sondeos reales como la suma de PP y VOX.
La derecha lo mira con una mezcla de incredulidad y apetito. La izquierda y el independentismo, con auténtico pavor.
El aviso llegó esta semana desde la propia tribuna del Congreso.
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, exhibió ante Pedro Sánchez una lista de diez encuestas recientes con la suma de PP y Vox: 194, 203, 204, 209, 205, 201, 208, 207, 202 y 213 escaños. Una media de casi 205, con picos que ya tocan la barrera de los tres quintos.
Su pregunta, lanzada directamente a Sánchez, resumió el clima: «¿Saben ustedes, saben quienes nos ven, lo que esta gente es capaz de hacer con 210 diputados aquí?». Rufián fue más allá: aseguró que, con esa mayoría, PP y Vox podrían «cargarse» las pensiones públicas, la sanidad y la educación, y acabar con la representación política de Cataluña, Euskadi y Galicia en el Congreso.
Sánchez respondió con una frase que ya suena a estribillo: «se hace camino al andar».
Lo que de verdad permite el 210…
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