Mientras en Las Rozas y Boadilla se activan planes concretos contra el mosquito tigre, en Pozuelo, aparte de unas normas genéricas (con publicidad privada), solo hay silencio y dejadez

Estimado Capitán:
Junio llegó y, con él, el calor, las terrazas al aire libre y, para los vecinos de la Colonia Las Minas, el Barrio de Arquitectura o las calles Sanchidrián o Cibeles, por poner unos ejemplos, el inicio de un calvario que ya dura todo el verano…
Los mosquitos, especialmente el temido mosquito tigre, convirtieron el entorno del Parque de Miguel Ángel Blanco (antes Parque de las Cárcavas) en un territorio hostil. Picaduras, picores terribles y la imposibilidad de abrir ventanas se han convertido en la rutina diaria de cientos de familias.
Muchos vecinos, lógicamente, hemos hecho lo que cualquier ciudadano haría: Avisar al Ayuntamiento. Se enviaron escritos formales solicitando actuaciones urgentes de limpieza y control de plagas.
La respuesta, sin embargo, ha sido un silencio absoluto. Ni una llamada, ni un correo, ni un acuse de recibo. Como si el problema no existiera. Y existe. Y muy grave.
El verano pasa, los mosquitos no
Han pasado más de dos meses. Estamos a finales de agosto y la situación no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado. Los vecinos siguen sufriendo picaduras, los malos olores se han sumado y el remozado parque sigue siendo un foco de insalubridad.
El problema no es nuevo: el mosquito tigre fue confirmado en Pozuelo en septiembre de 2024, y la propia Comunidad de Madrid reconoce su presencia en el municipio (https://www.comunidad.madrid/salud/mosquitos).
Municipios vecinos como Las Rozas activaron planes integrales de control o como Boadilla del Monte, donde existe un programa de control y vigilancia del mosquito tigre. Para ello, colocan trampas de captura en distintos puntos, con el fin de detectar su presencia y poder actuar e informar a los vecinos sobre las medidas a tomar.
En Pozuelo, ni una campaña informativa, ni un plan de choque, ni un gesto que indique que la salud pública importa.
Recomendaciones que nadie sigue
El propio Ayuntamiento tiene en su web un apartado, escrito el año catapúm, de “Recomendaciones para protegernos de las picaduras de mosquitos” (https://www.pozuelodealarcon.org/medio-ambiente-y-limpieza/salud-publica/informacion-de-interes/recomendaciones-para-protegernos-de-las-picaduras-de-mosquitos).
En él se insiste en “evitar el agua estancada”, “vaciar recipientes” y “revisar desagües”.
Consejos sensatos (y lleno de generalidades) pero ofensivos cuando quien los publica es el mismo que no los aplica en sus espacios públicos.
El parque sigue acumulando agua estancada y focos de cría intactos.
Pero hay un detalle que eleva la indignación. En esa misma página, al final, se lee: “Fuente: Lokímica S. L. Comunidad de Madrid”.
El consistorio del Gran Pozuelo de Alarcón es capaz de dar publicidad a una empresa privada de control de plagas para que los vecinos contraten sus servicios por su cuenta, pero es incapaz de mover un dedo para limpiar el agua estancada del parque.
Mientras los ciudadanos tienen que pagar de su bolsillo, el Ayuntamiento se lava las manos.
El agravante del verano
Agosto ha dejado al descubierto la verdadera cara de la gestión municipal. Los concejales están de vacaciones y la maquinaria administrativa se ralentiza. Pero los mosquitos no entienden de periodos vacacionales.
No es cuestión de recursos: Pozuelo cuenta con un presupuesto de más de 211 millones de euros. Es cuestión de prioridades. Y está claro que la salud de los vecinos no está entre ellas.
Caos, dejadez y mediocridad
Lo que está ocurriendo en Pozuelo es el síntoma de una gestión pública mediocre, de una administración que ha perdido el contacto con los problemas reales de los ciudadanos. Los vecinos no solo están acribillados por los mosquitos, sino también por la indiferencia de un gobierno que parece más preocupado por las fotos oficiales que por resolver los problemas cotidianos.
Conclusión: el verano se acaba, el problema persiste
Septiembre está a la vuelta de la esquina. Los mosquitos desaparecerán con el frío. Quizá entonces el Ayuntamiento responda. Quizá entonces, cuando ya no sea necesario actuar, llegue la limpieza. Pero el daño ya estará hecho. Las picaduras ya han sido sufridas. Los malos olores ya han sido soportados.
Los vecinos de Pozuelo no olvidarán este verano. No olvidarán que, mientras ellos luchaban contra los mosquitos, su gobierno municipal miraba hacia otro lado.
No olvidarán que la única respuesta fue el silencio.
Y no olvidarán que, en Pozuelo, la mediocridad en la gestión pública no es una excepción, sino la norma.
El Teniente de Alarcon





