La política festiva de la alcaldesa Tejero es otro de sus grandes fracasos: El 80 % de los vecinos no se sienten identificados con las Fiestas de la Consolación y muchos de ellos aún la rechazan

Estimado Capitán:
Vuelvo de mis vacaciones y, sorprendentemente toda la actividad política del Gobierno sigue estando dedicada a las Fiestas de Nuestra Señora de la Consolación de Pozuelo de Alarcón. Todo. Desde hace semanas, ya solo hay Fiestas. Y me gustaría, si así lo considera, abrir un debate sobre el modelo festivo del municipio ya que la alcaldesa Tejero también ha fracasado en esto y creo que las fiestas de esta ciudad también forman parte de ella y necesitan una pensada.
La alcaldesa quiso transformarlas y solo lo complicó más.
Nunca entendió o no quiso entender la peculiar configuración de la ciudad. Nadie le dijo o no escuchó a quien lo hizo y se lanzó a este desatino que tenemos ahora que no se sabe muy bien qué es.
Porque desatino es, para empezar, que su duración sea de nueve días (del 5 al 13 de septiembre). Nueve días que son laborales en Madrid y la gran mayoría de los vecinos trabajan en la capital. Es inaudito.
De hecho, mientras algunos, unos pocos, viven sus días grandes, el resto del municipio se mantiene ajeno o sufre directamente las molestias derivadas de los festejos, como ocurre con el ruido y la saturación en zonas como la Avenida de Europa.
Históricamente, y Tejero debería haber empezado por ahí, Pozuelo ha sido un mapa fragmentado de identidades y tradiciones particulares. Cada zona tiene su propia historia y sus festejos característicos. El Barrio del Centro con la Virgen de la Consolación, la Estación con la del Carmen, Húmera con San Gregorio y la Colonia de La Cabaña o la Colonia Los Ángeles con las suyas propias.
Pero luego hay un gran número de urbanizaciones grandes y pequeñas que pasan de fiestas porque no se sienten identificadas con ninguna.
Por lo tanto, el planteamiento de la alcaldesa debería haber sido otro y no forzar que las fiestas de la Consolación fueran ” Las Fiestas de Pozuelo” porque, con ello, se genera una gran contradicción. No son de Pozuelo. Son de una parte pequeña de Pozuelo.
La propia dinámica festiva recae sobre las peñas y asociaciones tradicionales (como Los Mingas, El Albero, Seis y Medio, El Botijo, Las Domingas, La Kalle, la Casa de Extremadura o las bandas de música locales), entidades fuertemente vinculadas al Centro. Querer que el resto de la ciudad lo asuma es un error político de bulto.
Para quienes no forman parte de este tejido asociativo o residen en otros barrios, colonias y urbanizaciones, la sensación imperante es la de estar excluidos de un evento hecho por y para ese colectivo muy específico.
El 80 % de los vecinos no se sienten identificados con las Fiestas de la Consolación y la mayoría de ellos, incluso, la rechazan.
A esta falta de representatividad se suma el impacto del modelo actual de gran recinto ferial y su gran carpa. Más que actuar como un punto de encuentro para las familias de la localidad, estas grandes infraestructuras acaban funcionando como un efecto llamada para público externo de otros municipios, alejando aún más las fiestas de su sentido comunitario y provocando incidentes, ruidos y aglomeraciones.
El dilema de fondo tampoco es el reparto de recintos feriales sino la ausencia de una identidad festiva común.
Financiar con los impuestos de toda la ciudadanía unas celebraciones de ámbito barrial exige un replanteamiento por parte del gobierno municipal.
Es necesario escuchar a todos los barrios, reforzar las identidades existentes. Pero Tejero ni siquiera ha identificado a esos barrios. Bueno, sí ha hecho una división de unas extrañas zonas que aglutinan colonias y urbanizaciones sin nada en común.
Y eso estaba condenado al fracaso.
Por mucho que lo venda y mucho dinero que invierta nunca conseguirá nada en esta línea…
Nunca entenderán que está ciudad no es lo que creen fuera.
Es forastera y no se deja aconsejar.
Juan Pozuelo






