Koldo y Ábalos empiezan a tirar de la manta y tanto el presidente Sánchez como su esposa Begoña Gómez comienzan a salir tocados y la prueba es la contraofensiva del PSOE, según X

En el corazón del caso Koldo, que ha sacudido los cimientos del PSOE, emergen declaraciones explosivas de Koldo García, exasesor de José Luis Ábalos, y revelaciones sobre el hijo de este último, que han destapado una presunta red de corrupción en el partido.
Según posts de medios como El Español y OKDIARIO en X, Koldo ha confesado haber cobrado del PSOE “más de lo que dice la UCO”, incluyendo pagos en billetes grandes que “nadie quería”, sumando cientos de miles de euros en efectivo sin respaldo documental claro. (@JorgeCalabre
En una bomba informativa, el exasesor asegura haber oído a Pedro Sánchez admitir que su suegro aportó 100.000 euros para las primarias de 2017, financiadas supuestamente con negocios de prostitución, lo que apunta a un esquema de “pitufeo” para ocultar fondos irregulares mediante fragmentos de dinero movidos por inmigrantes en situación irregular.
El informe de la UCO, filtrado en posts de El Mundo y El Debate, detalla audios intervenidos donde Koldo pide a Santos Cerdán, exgerente del PSOE, “algo de dinero” porque “se lo he dado todo a él” (refiriéndose a Ábalos), revelando mordidas en contratos de mascarillas y obras públicas por millones de euros.
Víctor de Aldama, empresario clave, pagaba pisos a amantes de Ábalos y repartía comisiones de hasta 5 millones, con Ábalos negociando rescates como el de Air Europa a petición de intermediarios.
El hijo de Ábalos y la mujer de Koldo aparecen en el radar de la UCO por manejar “sobres de Ferraz” y pagos secretos, como joyas, flores y hoteles para “amigas” del exministro, ascendiendo a 10.000 euros en envíos puntuales.
Barras de oro venezolanas, bolsas de 90.000 euros en la sede del PSOE y filtraciones de Sánchez a Ábalos sobre investigaciones secretas completan el panorama de una “organización criminal” que, según El Mundo, impregnaba desde Moncloa hasta Ferraz.
Ante este vendaval, el PSOE, acorralado, ha pasado a la descalificación agresiva.
En posts de El Español, el partido tacha a Ábalos y Koldo de “mentirosos”, “difamadores” y “chantajistas”, negando cualquier implicación sistémica y alegando que los acusados usaron la “caja del partido” para blanquear mordidas a espaldas de la dirección.
Santos Cerdán, suspendido, es defendido como víctima de un “chantaje” con mensajes filtrados, mientras el PSOE manipula el relato: primero niegan pagos, luego admiten 196.000 euros en transferencias, y finalmente 160.000 en efectivo para “gastos del equipo”, sin facturas que lo justifiquen.
El Debate y Partido Popular en X destacan cómo el partido rechazó un supuesto chantaje del entorno de Ábalos, culpando a la UCO de filtraciones, pero el juez Ismael Moreno abre piezas separadas por malversación, sugiriendo que Sánchez usó recursos públicos para defender a los implicados.
Esta guerra interna expone la fractura del PSOE: lo que enfureció a Sánchez no fue la corrupción, sino que se hiciera “a espaldas del partido”, como apunta The Objective. (@teresagomezgp)
Koldo destroza a Begoña Gómez: “Javier Hidalgo dijo delante de mí que había que compensar con un millón a Begoña por el rescate de Air Europa”. (@okdiario)
Ábalos y Koldo, procesados por cohecho y blanqueo, ratifican en el Supremo su inocencia, pero sus confesiones han convertido el caso en un “nido de corrupción” que amenaza la credibilidad de Sánchez.
Mientras la oposición exige dimisiones, el PSOE clama “impunidad” para sus excompañeros, pero los audios y mensajes sugieren que la manta tirada por Koldo y el clan Ábalos podría asfixiar al sanchismo. La justicia avanza, y Ferraz tiembla.
El Atalayero





