Cifuentes hace otro brindis al sol con el decálogo de comportamiento de los políticos de su candidatura

(27-04-15) ¿Cuántos códigos éticos se han propuesto ya en España para intentar recuperar la confianza de los ciudadanos?
Sin duda es una pregunta tonta.
Desde los primero años 90, cuando la gran corrupción política del Gobierno socialista de Felipe González que afectó a instituciones como el BOE, el Banco de España o la Guardia Civil, vengo oyendo hablar de los códigos éticos en España. Aquí, en cuanto se desmadra la cosa, zas, los líderes políticos se sacan de la manga un código ético para recuperar la confianza de los ciudadanos en la política.
Los últimos han sido los de Pedro Sánchez y Cristina Cifuentes. El de Cifuentes de ayer mismo.
Resulta curioso, además, que todos son decálogos, buscando las sinergias con el Decálogo de los Mandamientos de Moisés.
Y si aquel del Sinaí buscaba el buen comportamiento de judíos y cristianos, estos de ahora buscan el buen comportamiento de los miembros de una candidatura política. La diferencia es que los cristianos cuando pecan, se confiesan y sus pecados les son perdonados y los políticos españoles, cuando pecan, se cambian al Grupo Mixto porque el acta de diputado o concejal no la sueltan ni con agua caliente porque la ley dice que es personal e intransferible.
Me defrauda Cifuentes con esta propuesta. Agua va. Mejor, aire. Palabras al viento. Fuego fatuo. Tierra quemada.
¿Por qué, señora, en lugar de hacer este decálogo inútil que ya no se cree nadie, no jura o promete sobre una biblia, si es cristiana, o sobre un ejemplar de la Constitución, si no lo es, que en su gestión política primará la transparencia por encima de todo?
Si usted lo enseña todo-todo, no habrá problemas. El que la haga, lo pagará. Es más, ni siquiera lo hará porque se le descubrirá en seguida.
La corrupción está basada en la opacidad, créame. El día que se cuenten con los dedos el número de altos secretos de un ayuntamiento, de una comunidad autónoma o de un gobierno de España, se recuperará la confianza de los ciudadanos en sus políticos.
Lo demás es un brindis al sol.
La Tanántula




