Tejero no está a lo que debería estar y se olvida de la Semana de la Movilidad, siendo dicha movilidad (interna y externa), posiblemente, uno de los más graves problemas de Pozuelo

La alcaldesa de Pozuelo de Alarcón, Paloma Tejero, no está a lo que está. Y se nota. Tanto que, una vez más, ha vuelto a olvidarse de algo que debería ser fundamental para cualquier ciudad europea moderna: la Semana Europea de la Movilidad, que ya arrancó ayer día 16 y que finalizará el próximo lunes. Un evento que, lejos de ser anecdótico, es clave para concienciar y poner en marcha políticas que mejoren la calidad de vida de los vecinos.
Pero claro, a Tejero parece que le gustan más las fotos verdes que las políticas útiles. Mientras en Pozuelo se pasaba de largo por esta efeméride, la alcaldesa nos vendía con entusiasmo la adhesión al proyecto Arco Verde Universidades, una iniciativa regional que suena estupenda en los titulares pero que poco aporta a los atascos diarios que sufrimos para entrar en Madrid o volver de la capital, o a la desconexión crónica entre los barrios, urbanizaciones y colonias de nuestro municipio.
La realidad es que la movilidad en Pozuelo es, hoy por hoy, uno de los problemas más graves que tenemos los vecinos. La movilidad externa para entrar y salir es un calvario diario. La movilidad interna para moverse entre las diferentes zonas del municipio sin coche es poco menos que una misión imposible. Y si eso ya es así ahora, imaginemos qué ocurrirá cuando se desarrollen los nuevos barrios de ARPO, Huerta Grande o Montegancedo (si al final se construye) con más de 25.000 nuevos habitantes. Entonces, el problema será estratosférico.
Y justo por eso era necesario que la alcaldesa se tomara en serio la Semana Europea de la Movilidad. Una semana para escuchar a los expertos, para lanzar proyectos pilotos, para implicar a colegios, asociaciones vecinales y empresas, para ensayar cortes de tráfico, carriles bici o peatonalizaciones temporales. Una semana, en fin, para demostrar que en Pozuelo alguien piensa en el futuro más allá de plantar árboles y hacerse la foto.
Lo peor es que el olvido de Tejero no es un hecho aislado. Es un síntoma. No está a lo que tiene que estar. Está más preocupada por sumarse a proyectos regionales que lucen mucho en notas de prensa pero que apenas tienen incidencia en el día a día de Pozuelo.
¿De qué sirve que nos digan que formamos parte de un corredor medioambiental de 222 kilómetros si los vecinos seguimos perdiendo horas de vida en la Carretera de la Coruña, en la M-503 o en la Estación de Cercanías esperando un tren que llega tarde o va abarrotado?
La comparación con municipios vecinos resulta sonrojante. En Las Rozas, sin ir más lejos, han organizado un buen número de actividades con motivo de la Semana de la Movilidad. La calle Samuel Bronston, por ejemplo, permanecerá cerrada al tráfico hasta el 21 de septiembre para disfrute exclusivo de bicicletas, patinetes y peatones. Una iniciativa sencilla, barata y eficaz para concienciar y ofrecer alternativas reales al coche. Allí se apuesta por crear espacios seguros y saludables. Aquí, en cambio, se opta por la nada.
La alcaldesa Paloma Tejero debería reflexionar. Gobernar no es solo recitar cifras de árboles plantados o kilómetros de sendas ecológicas ajenas. Gobernar Pozuelo exige atender a lo que realmente afecta al vecino. Y la movilidad es, sin duda, uno de esos problemas que claman al cielo.
Hoy la ciudad está atascada, literalmente. Y mañana, con 25.000 nuevos habitantes, puede convertirse en un caos inasumible.
La Semana Europea de la Movilidad era una ocasión perfecta para empezar a trabajar en soluciones.
Pero Pozuelo, una vez más, se ha quedado fuera porque su alcaldesa no tiene cabeza para todo.
Y así vamos.
Juan Manuel Sánchez





