A Tejero no le gustan los vecinos ilustres de Pozuelo: Lo suyo es dar rotondas a gente ajena (como a don Torcuato). Debe ser que la de aquí no le vale. Un articulo de Goyito, el de la Poza

Sorpresa, sorpresa. Ya tenemos glorieta con nombre ilustre.
Está allá abajo, en Casablanca, donde se juntan la avenida de la Carrera, la de Casablanca, la de Luis García Cereceda y la calle Siroco. No la busquen en el pueblo.
Está en el Quinto Pino.
Allá donde se cruzan los más ricos…
La rotonda es de las nuevas.
Hace cuatro días allí no había ni calle.
Luego llegó el plan Casablanca, más de un millón de metros que el Ayuntamiento le aprobó en 2011 a Procisa, la empresa que fundó Don Luis García Cereceda, el de La Finca.
Y con ese plan, los pisos de a millón, el golf y las avenidas…
Incluso, dicen las malas lenguas, que las bajadas del IBI.
Y fíjense qué nombres.
La avenida de Casablanca, que dicen que es por la película.
La de García Cereceda, que es por el promotor.
Y ahora la glorieta, para Torcuato Fernández-Miranda. Con su monolito, su himno tocado por un quinteto de la Unión Musical y su alcaldesa.
Toda una película con su promotor y un presidente de las Cortes.
Del pueblo, ni el apuntador.
Y oye, que Don Torcuato hizo lo suyo por España, eso no se lo quita nadie.
“De la ley a la ley”, decía el hombre.
Aquí lo hemos adaptado a “de la rotonda a la rotonda”.
Me he leído la nota del excelso Gabinete de Comunicación de la alcaldesa dos veces, que ya es afición, buscando qué hizo este hombre por Pozuelo. Y lo que pone es que buena parte de la familia vive aquí.
Hombre, por esa regla de tres, a mi cuñado le tocan dos rotondas y un paso de cebra, que lleva empadronado desde antes de que pusieran el primer semáforo.
Pero es que aquí las placas van así.
Al que hace historia, glorieta. Al que hace casas, avenida. Y al que se ha pasado la vida arrimando el hombro por el pueblo sin cobrar una peseta, paciencia y barajar.
Miguel Ángel Blanco ya tenía plaza pero en julio le dedicaron además el parque del arroyo de Las Cárcavas. Pues vale. Con todo el respeto a su memoria, que lo tiene.
Pero a Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César y a Pozuelo lo que es de Pozuelo.
A los concejales Álvaro Spottorno y Manuel Allende, que se fueron demasiado pronto, parque en Húmera al primero y calle al segundo en una zona importante.
Con todo el respeto a su memoria y a sus familias, ser concejal es un cargo, no un mérito.
Mientras tanto, ahí está Enrique Benito Verón, “Quique” para el pueblo, que fue concejal y teniente de alcalde cuando por eso no se cobraba un duro, ni rotonda, ni parque, ni calle.
Ni un triste banco.
O Isidoro Álvarez, el carpintero, que con su padre y su hermano montaba la plaza de toros en la plaza de la Coronación cada fiesta, talanquera a talanquera.
Y que con su familia hizo los tejados de los dos Ayuntamientos, el viejo y el de ahora.
La alcaldesa trabaja todos los días debajo de un tejado de Isidoro.
Y de Isidoro, ni una placa.
Que a Esperanza Morón le pusieron el centro cultural de Padre Vallet, y bien puesto está.
Pero una golondrina no hace verano.
Lo mejor fue lo que contó el hijo de don Torcuato, citando a Martín Villa, que la Transición fue una película, con el Rey de productor, su padre de guionista y Suárez de primer actor.
Pues mira, ya van dos películas en la misma rotonda.
Y en las dos, los vecinos de extras. Sin frase.
¿Y el Pleno?
En septiembre salió adelante la proposición con el 80 % y ni un voto en contra.
A ver quién es el guapo que le dice que no a una rotonda.
Lo que ha costado el monolito no lo pone la nota de prensa.
Será de los que salen gratis.
Y por cierto. En esa misma rotonda fue el domingo el homenaje a la Bandera.
Dos actos en una semana. A este paso tiene más programación que el MIRA, y eso que allí han tenido que poner una quinta función.
Lo qué me pregunto es por qué ese desaforado interés de la alcaldesa por la rotonda y por la zona…
Yo, por si acaso, ya me he pedido mi propia rotonda.
Pequeñita y en el pueblo.
Con que quepa “Goyito” me vale.
El problema es que yo soy de Pozuelo.
Goyito, el de la Poza






