Vergonzosa pancarta en el estadio del Magreb Fez: El último desafío de Marruecos, con Ceuta y Melilla en el punto de mira, usando el fútbol como arma política

Los aficionados más radicales del club Magreb Fez (MAS Fez) han desplegado una enorme pancarta en las gradas de su estadio con un mensaje escrito íntegramente en español que atenta de forma directa contra la integridad territorial de España: “Ceuta y Melilla: dos ciudades, una patria: Marruecos”.
La exhibición de este gran cartel sectario se ha producido este domingo al inicio del encuentro del club marroquí. Ha contado con el respaldo de la multitud uniforme de la grada ultra Fatal Tigers, que acompañó el despliegue con consignas nacionalistas y el ondeo masivo de enseñas del Reino alauita.
El amparo del régimen de Mohamed VI
Lejos de tratarse de una simple acción espontánea de aficionados radicales, analistas y expertos en la región coinciden en que estas súbitas y coordinadas acciones en Marruecos están siempre inspiradas e instrumentadas por el régimen dictatorial de Mohamed VI.
En el país vecino, ninguna movilización de masas de carácter político en recintos públicos ocurre al margen de las directrices y el consentimiento del aparato estatal.
Esta provocación en los campos de juego no es un hecho aislado. Se enmarca en una preocupante escalada de presión de Rabat, que coincide temporalmente con la campaña electoral de los partidos marroquíes para las elecciones legislativas del 23 de septiembre. Distintas formaciones nacionalistas e incluso ministros del Ejecutivo alauita han elevado el tono en sus mítines de los últimos días, exigiendo de forma oficial e intolerable la entrega de las dos ciudades autónomas españolas.
Ofensiva híbrida ante la pasividad del Gobierno
Esta agitación en las gradas llega pocos días después de que las redes sociales marroquíes comenzaran a coordinar una “marcha popular” convocada para el próximo 20 de septiembre con el indisimulado objetivo de presionar por la “liberación” de lo que ellos denominan “islas y ciudades ocupadas”.
Los servicios de inteligencia y la policía española ya venían advirtiendo sobre estas estrategias englobadas en la denominada “zona gris” marroquí: una combinación de ataques híbridos que utiliza de forma torticera tanto el chantaje migratorio y las invasiones masivas en las fronteras de Ceuta y Melilla, como la desinformación en redes y la propaganda política en espectáculos de masas. Todo ello ante una persistente debilidad exterior de la diplomacia del Gobierno de España, que sigue siendo aprovechada por el expansionismo de Rabat.






