Tejero no visitó a las personas acogidas en el Valle de las Cañas porque dice su Director de Comunicación (entre el servilismo y la estupidez) que no quería molestarlas con su presencia

No salgo de mi asombro.
Creía que tras 50 años trabajando en grandes medios de comunicación y lidiando con creídos jefes de prensa lo había visto todo.
Me equivoqué.
Y es que, pese a ello, todavía no había visto como se usa la comunicación política en la Alcaldía del Gran Pozuelo de Alarcón…
Pero vayamos por partes, como diría Jack El Destripador…
Y es que todo empezó cuando, después de cuatro días de ausencia, sin que nadie viera, oyera ni sintiera a la alcaldesa de Pozuelo en el Polideportivo Valle de las Cañas, donde se acogía a las personas desplazadas por los incendios de la Comunidad de Madrid, nos preguntamos el por qué de esa ausencia en El Correo de Pozuelo…
Y esas simples preguntas debieron remover intestinos…
Pero, ya tenemos respuesta…
Y es homérica. Agárrense…
La respuesta oficial es sencillamente prodigiosa:
Paloma Tejero no apareció por el Valle de las Cañas para no molestar.
Según Jorge Navas, Director de Gabinete y Comunicación de la Alcaldía, la alcaldesa “lo que no quería bajo ningún concepto es molestar más de lo necesario a personas que estaban preocupadas, incómodas y más pendientes de otras cosas, por eso mismo desde el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón hemos limitado al máximo la presencia de medios y autoridades”.
¡Qué nivel, Maribel!
Y sigue contando, “Una alcaldesa responsable va lo justo y necesario para estar en los preparativos, que es cuando hay que estar, y algún día más para comprobar que está todo correcto, como estaba”.
Miente cuando dice que la alcaldesa estuvo “algún día más para comprobar que todo estaba correcto”…
No volvió hasta el martes, 28 de julio, y porque ya era un escándalo.
Y lo hizo poco antes de que los evacuados volvieran a sus casas. Ni siquiera se quedó a despedirlos.
¡Qué tomadura de pelo!
Si esta doctrina prospera, va a ser la leche. Cuando haya una inundación, la alcaldesa no acudirá para no salpicar a los damnificados. En una nevada, permanecerá en casa para no dejar huellas en el blanco y tranquilizante manto de nieve. Y si algún día cae un meteorito sobre Pozuelo (que no me extrañaría a este paso), la alcaldesa, prudentemente, se irá a su casa de Boadilla para no incomodar a los afectados pozueleros.
Qué poca vergüenza política…
A la alcaldesa Tejero solo se le pedía lo que hicieron tantos alcaldes de municipios que también han colaborado acogiendo a desplazados por esta tragedia:
Estar. Escuchar. Acompañar. Dar tranquilidad. Preguntar qué hacía falta. Animar con su presencia el esfuerzo de los miembros de la Policía Municipal, SEAPA, Protección Civil, voluntarios y empleados municipales mientras estaban dejándose la piel.
Y eso no molesta a nadie. Al contrario.
Eso se llama cercanía. Y, por supuesto, ejercer Alcaldía.
¿Cómo pueden tener la desvergüenza política de justificar lo injustificable?
Pero no importa, tras esta nueva teoría del juego del escondite y la manipulación, la pregunta, sigue siendo exactamente la misma:
¿Dónde estaba la alcaldesa Tejero cuando la necesitaban las víctimas de los incendios y los trabajadores municipales?
(Se terminará sabiendo, no te preocupes… Tenéis demasiada gente descontenta y aquí lo contaremos)
Con lo fácil que era justificar su ausencia…
Pero la soberbia les ciega.
Aunque lo verdaderamente sorprendente es que el Director de Comunicación haya decidido convertir una ausencia política en una supuesta virtud moral.
(Cuídate, alcaldesa. Entre la nota de prensa “perdonavidas” desmintiendo el proyecto de la Real Federación de Fútbol de Madrid, la barbaridad de la nota vanagloriándose de tu victoria sobre vecinos (que te votan) porque una juez no concedió medidas cautelares, y esta última justificación de aurora boreal, estás en el camino correcto para que te manden a paseo)
Dicho esto, este director de comunicación aprovechó la aclaración para el inevitable y clásico ataque al mensajero…
(No sé Rick, pero este tío parece periodista solo de oídas)
Y es que sin mencionar a El Correo de Pozuelo (ni a mí que firmé aquel artículo) y escondido como la alcaldesa, Navas se vino arriba y dijo:
“Hay gente que lo mismo critica si un alcalde va mucho o va poco con tal de criticar una cosa y la contraria y aprovechando el dolor ajeno”.
Me di por aludido. Pero esto no lo voy a contestar. Me lo guardo. No voy a entrar en un debate barriobajero con un ignorante al que el PP de Madrid le ha dado “una gorra” y ya se cree Marshall McLuhan…
Porque, además, añadió:
La alcaldesa estaba allí “mientras otros sólo se dedican a criticar porque es lo único que saben y pueden hacer”.
No se puede vomitar más bilis…
Cómo le debe doler el hígado…
Pobretico….
Preguntar dónde está la alcaldesa mientras su ciudad gestiona una emergencia no es aprovechar el dolor ajeno, es criticar al poder para este señor…
Exigir presencia y liderazgo a quien cobra de los impuestos de los vecinos no es un capricho, es la función básica de la prensa libre.
Pero el actual Gobierno de Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón no entiende que es eso de la libertad de prensa.
Y el arrebato de ira de su jefe de prensa, a tres centímetros del despotismo, demuestra su confusión entre la comunicación y el servilismo.
La comunicación intenta contar lo que ha pasado.
El servilismo, en cambio, convierte la explicación en estupidez.
Y cuando para sostener ese servilismo se necesita inventar la estúpida teoría de la “alcaldesa invisible por respeto o el arte de no molestar”, probablemente no se está defendiendo una buena gestión, sino su propio sueldo (69.881,14 euros/año, más bicocas).
Porque, con esa estupidez, se está certificando que durante cuatro días hubo una silla vacía donde debía haber estado sentada la máxima responsable política de Pozuelo.
(Ya veremos que pasa cuando se entere Ayuso)
Lo demás, es novela sobre lo que pudo haber sido y no fue…
El Capitán Possuelo






