Tejero, entre la paella en las Fiestas de San Gregorio de Húmera y dos romerías, muestra su fracaso político del cambio prometido y, desgraciadamente, el de otra legislatura pérdida

Ya se han celebrado las Fiestas de San Gregorio del barrio de Húmera y ha vuelto la paella. Ese símbolo del cambio que la alcaldesa Tejero prometió y que ahí sigue señalando el nivel de cutrez y chabacanería que se alcanza en estas celebraciones del Gran Pozuelo de Alarcón.
Ella debe estar convencida de que esta era la mejor manera de divertir al pueblo y de hacerse perdonar las malas noches que su falta de coraje le dan a los vecinos los botellones.
No sé a qué se debe semejante estupidez política. Aunque barrunto que se debe a la falta de ideas de un equipo (o de ella misma, lo que sería peor) que desconoce la ciudad y no sabe de qué va la vaina, que dicen los venezolanos, municipal.
A mí, personalmente, me duele. Me gustaría que no se hiciese pero…
Es más, creo recordar (y la memoria, en estos casos, es peligrosa) que durante la campaña electoral de mayo de 2023, corrió el rumor de que estas cosas de la España Profunda de mitad del Siglo XX iban a desaparecer en Pozuelo.
No era lo mismo lo popular que lo populachero y Tejero iba a tomar medidas. El nuevo Pozuelo sería otra cosa. Que la señora alcaldesa venía a dignificar. A transformar la ciudad.
Pero no. La paella popular se mantiene como acto imprescindible de las fiestas de San Gregorio. Y lo que es peor, seguro que la repiten en las Fiestas del Carmen de la Estación.
Lo que parecía un simple gesto populista heredado de gobiernos anteriores, se ha convertido en una tradición institucional. Y, si uno atiende a los gestos políticos de este Gobierno, todo indica que la paella es ya el símbolo más reconocible del modelo de transformación de ciudad que proponía la alcaldesa Tejero.
Una transformación, por supuesto, profundamente simbólica.
Y es que, al fin y al cabo, ¿qué mejor forma de acercarse al pueblo que repartiendo arroz y más para hacerse perdonar por el pueblo…
Yo te doy a comer arroz y tú me perdonas… Empate.
Pero la vida social del Gran Pozuelo de Alarcón no solo ha tenido como acto simbólico la paella. No. Ha habido dos romerías, dos.
Bueno, la romería de San Gregorio no se pudo celebrar por la lluvia…
A veces, tras la suspensión, uno llega a pensar que el cielo tuvo piedad y las nubes impidieron un nuevo acto, aunque legítimo, a tres centímetros del ridículo porque eso no interesa a nadie. Su tiempo pasó y ya solo es una reliquia…

La otra romería fue de la Hermandad del Rocío, ese grupo de entusiastas rocieros que piensan que todos los vecinos son devotos de la Blanca Paloma. No se conoce el motivo de dicha romería de andar por casa ya que la Romería del Rocío 2026 se celebrará, oficialmente, desde el viernes 22 de mayo hasta la madrugada del lunes 25 de mayo, coincidiendo con el fin de semana de Pentecostés y, aunque Pozuelo queda lejos, no creo que hayan empezado a hacer el camino.
Por supuesto, también es legítimo que hagan lo que quieran. Pero, vamos, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Dicho esto, solo puedo pensar que estos tres actos son la nueva herramienta política de la alcaldesa Tejero para aparentar que hace algo dada la publicidad que le han dado cuando su participación apenas habrá llegado a 500 vecinos, entre los tres, de una ciudad de 90.000 habitantes.
Una forma de decir: “Estamos con vosotros. No os hemos abandonado”.
Manda carajo…
Pero es lo que hay… Y hay que tratar de ocultar el fracaso político del cambio prometido y, fatalmente, de otra legislatura pérdida…
Qué pena…
Juan Manuel Sánchez






