Madrid levanta el pie con las Zonas de Bajas Emisiones mientras Pozuelo pisa el acelerador: ¿Cómo se las maravillará la alcaldesa Tejero en esta ciudad sin ningún tipo de contaminación?

Esta es la pregunta del millón de euros:
A ver, ¿cómo se las maravillará Paloma Tejero a partir de ahora?
Y es que mientras la capital rectifica, Pozuelo insiste. Esa podría ser, en pocas palabras, la fotografía política que deja la última decisión del Ayuntamiento de Madrid sobre las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) frente a los planes que mantiene el gobierno municipal de Pozuelo de Alarcón.
El consistorio madrileño ha decidido permitir la circulación de los vehículos sin etiqueta ambiental (los llamados de clasificación “A”) siempre que la ciudad continúe cumpliendo los límites de calidad del aire fijados por la normativa europea.
La medida, que se aprobará mediante una enmienda a la Ordenanza de Movilidad Sostenible, pone fin a la incertidumbre de la moratoria que expiraba el 31 de diciembre de 2026.
En la práctica, esto significa que los vehículos empadronados en Madrid o que paguen el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica en la capital podrán seguir circulando por todo el término municipal y aparcar en las zonas de Servicio de Estacionamiento Regulado correspondientes a su barrio.
Eso sí, con una condición clara: Si alguna de las 24 estaciones de medición de la red municipal supera los límites de dióxido de nitrógeno establecidos por la Unión Europea, las restricciones volverían a activarse automáticamente.
El Ayuntamiento de Madrid defiende la medida apoyándose en los datos. De los más de un millón de vehículos que circulan cada día por Madrid, apenas 11.309 carecen de etiqueta ambiental. Es decir, solo un 1,08 % del total. Una cifra que el gobierno municipal considera marginal desde el punto de vista del impacto en la contaminación.
Además, la capital lleva cuatro años consecutivos cumpliendo con la directiva europea de calidad del aire. Los registros de dióxido de nitrógeno de 2024 y 2025 han sido los más bajos de la serie histórica y la tendencia continúa en los primeros meses de 2026.
Con estos números sobre la mesa, el alcalde José Luis Martínez Almeida ha optado por aplicar una política más flexible que alivie la presión sobre miles de conductores que todavía utilizan vehículos antiguos, muchos de ellos por motivos puramente económicos.
Hasta aquí Madrid.
Porque si cruzamos la M-30 y nos acercamos a Pozuelo de Alarcón, el panorama cambia completamente.
Mientras la capital flexibiliza las restricciones, el Ayuntamiento de Pozuelo sigue avanzando en la implantación de sus propias Zonas de Bajas Emisiones. Y lo hace en un municipio que, paradójicamente, presume de tener algunos de los mejores indicadores de calidad del aire de toda el área metropolitana.
La ciudad no tiene industria, cuenta con una densidad urbana baja al no haber torres altas de viviendas y está rodeada de amplias zonas verdes. Sin embargo, el gobierno municipal mantiene su plan para implantar ZBE en dos áreas concretas: el casco histórico y la zona de la estación.
Para ello ya se ha adjudicado un contrato de más de un millón de euros destinado a la instalación de la infraestructura tecnológica que permitirá controlar los accesos a estas zonas. Y ya se están instalando.
El problema es que el proyecto avanza más rápido que la propia normativa que debería regularlo. La ordenanza municipal que debe establecer las condiciones, excepciones y funcionamiento de estas zonas todavía no está aprobada, que yo sepa, y la ejecución del contrato queda condicionada a la existencia de crédito presupuestario en ejercicios futuros.
Dicho de otra manera, se está construyendo el mecanismo antes de tener claro cómo va a funcionar.
Los críticos con la medida (entre ellos El Correo de Pozuelo) sostienen que implantar ZBE en un municipio con niveles de contaminación tan bajos carece de sentido práctico y podría perjudicar la actividad comercial de las zonas afectadas. También advierten de que las sanciones acabarán afectando especialmente a los vecinos con menos capacidad económica para renovar su vehículo.
Desde el Ayuntamiento, sin embargo, se insiste en que la medida responde a la obligación establecida por la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que exige a los municipios de más de 50.000 habitantes contar con este tipo de zonas.
Lagarto-lagarto.
Europa está a punto de cambiar a toda milk, que diría Macarena, ante tanta estupidez.
En cualquier caso, la comparación resulta inevitable: Mientras Madrid revisa sus restricciones tras comprobar que la calidad del aire mejora, Pozuelo sigue adelante con una regulación más dura en un entorno donde, según los datos disponibles, el problema que pretende solucionar apenas existe.
Paradojas de la política municipal. En la capital se levanta el pie. En Pozuelo, de momento, se sigue pisando el acelerador.
¿Hasta cuándo?
Juan Manuel Sánchez





