Las mentiras de Luis Magide en el Pleno de febrero sobre los problemas de las piscinas Carlos Martínez (en el Polideportivo El Torreón) son para que pase a ser concejal sin dedicación

Llueve sobre mojado.
El pasado 19 de febrero de 2026, el Pleno de Pozuelo de Alarcón fue testigo de un ejercicio de escapismo político que raya en la desfachatez.
El Concejal de Deportes Luis Magide Blanco contestó por escrito a una pregunta del portavoz del Grupo Municipal Socialista Helio Cobaleda (desconozco la pregunta porque la Secretaría del Pleno no la adjunta en un nueo acto de oscurantismo) sobre el estado de las piscinas Carlos Martínez (en el Polideportivo El Torreón) que no solo es incompleta, sino que falta directamente a la verdad.
Esto dijo:

Y, oiga, cuando se falta a la verdad en el Pleno, se miente. Y cuando se miente, aunque no sea delito al estar en un parlamento, se mancha su reputación del parlamentario y su dignidad política.
Algo que el señor Magide, en el ejercicio de sus funciones políticas, ha manchado a cabo en distintas ocasiones. La más reciente, con el castigo a un árbitro de una liga municipal en la que juega su hijo por haber perdido un partido de fútbol.
Para este personaje que nunca debió llegar a concejal (ni por talante ni por preparación intelectual) el papel lo aguanta todo cuando la realidad de los usuarios y trabajadores de ese polideportivo (de todo el deporte pozuelero en general) es una lucha diaria contra el abandono y contra el peligro que ese abandono supone para su salud.
Y aquí traigo unas fotos, de este fin de semana, que demuestra que Magide miente:

Vestuario femenino con moho, casi ninguna ducha tiene agua caliente.

Goteras en la pared dos meses después de arreglar el techo.

Gotas sucias que caen del techo recién arreglado.


Ventanales de la piscina de abajo, al no haber deshumectadora hay condensación
Debe ser que Magide contestó de oído a la pregunta del señor Cobaleda…
La historia de problemas en este Polideportivo municipal no es de ahora. Ha habido hasta incendios. Pero en este momento es cosa de las piscinas que, más que piscinas, han sido convertidas en saunas por la ineptitud del concejal de deportes.
Ya en 2007 se denunció que la piscina superior era básicamente un invernadero acuático: grandes cristaleras, escasa ventilación y temperaturas que convertían el entrenamiento en una prueba de resistencia térmica. Dicen que hubo, incluso, episodios de salud.
Entonces se adoptó una solución parcial: Tres cristaleras se transformaron en ventanas practicables. Un parche, pero al menos era algo.
El problema es que casi veinte años después volvemos a hablar de lo mismo. Ese polideportivo pareciera que está gafado.
Recientemente, en mayo de 2024, se realizó un estudio termohigrométrico de la instalación. Un estudio que ha desaparecido de la web municipal, por cierto.
Ese estudio termohigrométrico realizado en el complejo acuático confirmaba la necesidad urgente de intervenir en los sistemas de cerramiento.
La auditoría, solicitada ante el malestar térmico de los usuarios y el incremento de CO2, derivado de la intensa actividad de los equipos de natación y waterpolo, arrojó resultados preocupantes.
A pesar de que las mediciones se efectuaron en condiciones ambientales favorables (un día de mayo con una temperatura exterior de 20°C y ventilación natural total), los registros en los vasos y pasillos excedieron los límites normativos.
Esta situación evidenció un déficit estructural grave ya que el estrés térmico se agrava exponencialmente en verano, cuando la radiación solar directa sobre las cristaleras coincide con temperaturas externas de 35°C.
Como medida correctora, el informe técnico concluyó la obligatoriedad de reparar y habilitar la apertura funcional de los ventanales. Esta mejora permitiría a los técnicos de sala una regulación controlada y eficiente de la temperatura y la calidad del aire, garantizando así un entorno óptimo para la práctica deportiva.
Poco se hizo.
No hace mucho se decidió tapiar varios ventanales tras la rotura de uno de ellos. La ventilación natural quedó, digamos, en “modo minimalista”.
Según trabajadores de la instalación, la situación llegó a ser tan incómoda que algunos técnicos advirtieron que no podían impartir clases en esas condiciones.
Finalmente se permitió una apertura oscilante limitada. En invierno puede servir. En verano, la física no suele negociar.


En el vestuario femenino se observan manchas de moho en el techo. Algunas rejillas de ventilación aparecen selladas con cemento. Varias duchas no disponen de agua caliente constante. Y apenas dos meses después de una intervención en la cubierta, vuelven las goteras y las gotas sucias cayendo desde un techo recién “arreglado”.
Un techo arreglado que el Gobierno anunció con una inversión de (200.940,04 € IVA incluido) para la renovación de cubiertas (JGL de 18 de mayo de 2025)
En la piscina inferior, por otra parte, la ausencia de deshumidificadora favorece la condensación en los ventanales.
Resultado: humedad permanente, deterioro progresivo y sensación de estar entrenando dentro de una pecera empañada.
La pregunta no es si se ha invertido dinero. La pregunta es si esa inversión ha solucionado los problemas estructurales de ventilación, humedad y confort térmico que siguen denunciando usuarios y trabajadores.
Y la respuesta es no.
En resumen:
-El sistema de ventilación no funciona correctamente.
-No todos los usuarios de la piscina tienen acceso a duchas con agua caliente.
-La limpieza de la instalación se habrá reforzado pero el moho sigue ahí.
-Está prevista la instalación de un medidor de la calidad de aire, ya encargado, y el cambio de los espejos oxidados pero eso es un futurible. Ahora no están.
-En consecuencia, las condiciones generales de la piscina no son las adecuadas.
Y es que una cosa es que algo esté “arreglado” en el acta del Pleno. Y otra muy distinta es que esté arreglado cuando entras, respiras… y sudas antes de meterte en el agua.
Creo que, con esto, el concejal de deportes Luis Magide ya ha aprobado la oposición a quedarse como concejal sin dedicación.
Como es imposible mandarlo a casa, que pase a cobrar por asistencia al Pleno.
800 euros por sesión y a otra cosa, mariposa.
Mucho es pero respetemos la ley.
El Capitán Possuelo






