“Amor primero”, una evocadora y proverbial canción de Patxi Andión, en una maravillosa versión con Mocedades, que muestra toda la sensibilidad de su autor
Hoy, y no sé muy bien por qué, he rescatado del baúl de mis recuerdos este viejo tema de Patxi Andión en una versión cantada con el grupo Mocedades…
“Amor primero”, creo que es de esas canciones te retrotraen a la niñez desde los primeros compases. Está llena de sensibilidad y, a veces, como decía el poeta, es bueno regresar a la niñez y hoy me apetecía.
Andión, un madrileño que decía sentirse vasco, fue un musico extraordinario y un gran actor pero, sobre todo, un tipo muy sensible… Quizás, su peculiar voz y alguna letra de alguna canción le hicieron parecer, en algún momento, alguien duro pero, en realidad, fue un sentimental.
Compuso muchas canciones, tuvo muchos éxitos y trabajó en muchas películas. Se casó con Amparo Muñoz, la mujer más guapa del mundo y más deseada en España pero, desde el minuto uno, se supo que aquello era imposible que cuajara…
Tras una tormentosa relación, se separaron. Patxi volvió a casarse y a seguir con su apasionante vida artística…
Luego, como ocurre casi siempre, pasó al olvido…
Murió como mueren muchos cantantes, en un accidente de carretera en 2019, por estas fechas, con 72 años…
Curiosamente, cuando estaba preparando una última gira…
Espero que a algún lector, como a mí en este momento, me evoque recuerdos que parecían olvidados…
El Capitán Possuelo







Para mí Patxi Andión ha sido fundamental. Ha sido uno de los dos creadores principales de lo que la gente llama “la banda sonora de mi vida”. He tenido varios de sus producciones musicales, primero en LP y luego ya completa, en cd. No me agrada que cada vez que resumen una descripción de su vida siempre tenga que mencionarse su matrimonio fallido, omiten datos mucho más valiosos como el hecho de que fue profesor del área de la sociología y la comunicación en dos universidades españolas. Que se dé por sentado que ha sido olvidado, cuando quienes durante décadas lo escuchamos sigue todos los días en nuestra cabeza y en nuestro corazón.