La red de Cercanías suma cinco incidencias diarias en la Comunidad de Madrid desde que comentó el año hasta un total de 120 (Se han multiplicado casi por cuatro desde 2019)

La investigación sobre el accidente en Adamuz y los problemas que está teniendo Rodalies en Cataluña han provocado que en la Comunidad de Madrid se enciendan todas las alarmas por Cercanías, también de la competencia del Ministerio de Transportes de Óscar Puente.
Una preocupación basada en hechos, puesto que las incidencias desde 2019 se han multiplicado casi por cuatro.
Cercanías ha registrado, desde que comenzó 2026, una media de cinco incidencias diarias, con un total de 120 problemas registrados entre el 1 y el 25 de enero.
En total se han observado 47 averías (1 en material móvil, 46 en las instalaciones), con las líneas C3 y C4 como las más afectadas.
Pese al aumento continuado de las incidencias, Óscar Puente no convoca desde 2023 la Comisión de Seguimiento de Cercanías, una reunión clave para valorar el estado de la red ferroviaria y evaluar que reparaciones son necesarias para conseguir un buen funcionamiento del servicio.
Desde la Comunidad de Madrid denuncian que estas averías se han traducido en constantes problemas de puntualidad y fiabilidad, algo que desincentiva su uso y colapsa otras vías de movilidad, como el Metro o las carreteras.
Estas reuniones, según el Plan de Cercanías 2018/2025, debían celebrarse de manera semestral para poner en común la inversión prevista de 5.000 millones de euros para mejorar la red, pero la última se celebró en octubre de 2023, cuando Raquel Sánchez era todavía ministra. Esto significa que desde la llegada de Puente al ministerio se ha producido un abandono institucional absoluto, sin reuniones de ninguna clase.
En Madrid desconocen cuál ha sido la inversión real de esos 5.000 millones que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy, puesto que no se han celebrado estas reuniones de seguimiento. Además, el dato que ofreció Transportes en 2023 fue poco halagüeño, dado que en los primero cinco años del plan tan solo se ejecutaron 819 millones de ese plan.
Descarrilamientos en la capital
En los últimos dos años, la red ferroviaria de Madrid ha registrado una sucesión de descarrilamientos que han puesto en cuestión la seguridad del servicio. El último incidente ocurrió el 27 de octubre de 2025 en las inmediaciones de San Fernando de Henares, cuando un tren de Cercanías se salió de la vía y provocó seis heridos leves. Los pasajeros tuvieron que evacuar el convoy y caminar por la vía hasta la estación más cercana, un episodio que reactivó el debate sobre el estado de la infraestructura y la seguridad del servicio.
Tal y como contó Vozpópuli, hay un problema añadido a todo esto: la vejez de los trenes que utilizan Transportes en Cercanías. Aquel tren que descarriló lleva en circulación desde el periodo 1989-1993, una edad muy avanzada, dado que Alemania, Francia y Países Bajos suelen jubilar trenes con 15-20 años.
El suceso de 2025 se suma a una racha especialmente intensa a finales de 2023, cuando en apenas 13 días se produjeron tres descarrilamientos en Madrid. El primero tuvo lugar el 26 de noviembre, cuando varias rodaduras de un Talgo se salieron de la vía, causando el descarrilamiento de un tren Intercity. Pocos días después, el 5 de diciembre, un tren de la línea Aeropuerto T4–Villalba descarriló en Atocha, cortando cinco líneas de Cercanías y afectando también a trenes de media y larga distancia, sin que se registraran heridos graves.
La situación se repitió el 8 de diciembre, cuando un eje se salió de la vía en la entrada de Atocha de un tren que circulaba entre el Aeropuerto y Príncipe Pío. Ese incidente obligó a suspender la circulación entre Atocha y Recoletos durante dos días, mientras se realizaban pruebas y trabajos de revisión del material rodante y la vía, con la participación de alrededor de 60 trabajadores de Renfe y Adif. El servicio se restableció el 10 de diciembre, devolviendo la normalidad a las líneas afectadas.
Además, aunque fuera de la red de Cercanías, en octubre de 2024 se produjo un descarrilamiento de un tren Avant en el túnel de alta velocidad que une Chamartín con Puerta de Atocha. El incidente afectó a la circulación de trenes AVE que conectan Madrid con el este del país, ampliando el alcance de los problemas de estabilidad y reforzando la necesidad de revisar protocolos de mantenimiento y control en toda la red ferroviaria de la capital.






