Otra subida de impuestos en Pozuelo (culpa del Estado), pero Tejero no debe saber que existe “la Autonomía Municipal” para frenar que ese impuesto se aplique en su coeficiente máximo

Una vez más, los vecinos de Pozuelo de Alarcón asistimos al mismo truco de siempre: una subida de impuestos que no se llama subida de impuestos y de la que no nos enteramos.
Esta vez le ha tocado a la plusvalía municipal, ese impuesto que castiga a quien vende su vivienda, hereda la casa de sus padres o, simplemente, intenta reorganizar su patrimonio tras años pagando IBI, tasas y servicios a precio de oro.
El Ayuntamiento de esta ciudad acaba de publicar, con fecha 29 de diciembre de 2025 (aunque se haya notificado en el BOCM el 21 de enero de2026), una resolución firmada por el titular del Órgano de Gestión Tributaria, Eugenio Martínez Serrano (ay, Eugenio, terminarás siendo recordado como “El Chupóptero de Pozuelo”) en la que se “actualizan” los coeficientes aplicables al Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana. Traducido al español: Pagarás más cuando vendas tu casa.
(Solo por recordar: Eugenio Martínez Serrano es también el autor intelectual y material de la ilegítima Tasa de Basuras y sus abusos)
Pero tranquilos, que nos dicen que no es una subida. Es solo una “actualización automática”, una aplicación técnica, casi espiritual, de la ley. Y aquí entra la demagogia de manual, repetida como un mantra burocrático:
“De conformidad con el artículo 18 del Real Decreto-Ley 16/2025, de 23 de diciembre, por el que se prorrogan determinadas medidas para hacer frente a situaciones de vulnerabilidad social…”
Manda güevos… Es que tienes que cabrearte.
Siempre lo mismo. Vulnerabilidad social. Urgencia. Solidaridad. Palabras grandes para justificar que el ciudadano medio vuelva a pasar por caja. Porque, curiosamente, la vulnerabilidad nunca la sufre Hacienda, ni el Ayuntamiento, ni los chiringuitos públicos. La sufre el vecino que vende su piso tras 15 o 20 años y descubre que el Ayuntamiento ha decidido aplicar el coeficiente máximo permitido por ley. No uno prudente. No uno moderado. El máximo.
¿Es una medida del Gobierno de España? Sí.
¿Es una decisión política del Ayuntamiento de Pozuelo aplicarla sin rechistar y en su versión más gravosa? También.
Porque conviene recordarlo: La ordenanza fiscal de Pozuelo está redactada de tal forma que obliga a aplicar automáticamente los coeficientes máximos que marque el Estado.
Y esa redacción no cayó del cielo. Alguien la escribió. Alguien la retorció. Y lo hizo el mismo que ya nos explicó, con gran creatividad jurídica, la nueva tasa de basuras y la subida de las tasas de los servicios en edificios municipales.
El resultado es siempre el mismo: el Ayuntamiento se lava las manos, señala a Madrid, y el vecino paga. Y mientras tanto, desde el Gobierno de Pedro Sánchez se nos pide un esfuerzo más “por solidaridad”, aunque luego veamos cómo el dinero público se diluye entre corrupción, clientelismo y despilfarro sin consecuencias.
Pero aquí hay una verdad que se omite deliberadamente y que conviene dejar clara:
Aunque esta subida venga provocada por una norma estatal, el Ayuntamiento de Pozuelo y, en particular su alcaldesa, sí tiene margen legal y político para compensarla.
Podía haberla bajado para que no sea el máximo, o bajar otros impuestos municipales, haber congelado o reducido tasas, ampliado bonificaciones sin condicionamientos ilegales o, sencillamente, no haber optado siempre por la opción más gravosa para el contribuyente.
Nada de eso era ilegal. Nada de eso estaba prohibido. Simplemente, no se ha querido hacer.
Y todo ello se podría hacer al amparo de la llamada autonomía municipal, que no consiste solo en recaudar con diligencia, sino también en decidir cómo y a quién se alivia la carga fiscal.
Autonomía para subir hay. Para bajar o compensar, curiosamente, nunca parece haberla.
Esto no va de ideologías. Va de hartazgo. De estar cansados de que nos traten como tontos por ser los vecinos de una ciudad que dicen es la más rica de España. De que cada subida venga envuelta en lenguaje técnico, boletines oficiales y referencias legales para que no parezca lo que es. Una subida de impuestos más, silenciosa, progresiva y perfectamente calculada…
En Pozuelo lo que empieza a faltar es paciencia.
Creo que la alcaldesa Tejero no gobierna o porque no sabe o porque la lían.
El Capitán Possuelo






