El dictador Nicolás Maduro presumió de su “búnker infalible” antes de ser capturado y reconocer que había mantenido una conversación “muy respetuosa” con Trump

Tan solo unas horas antes de su captura, en una entrevista grabada el pasado 31 de diciembre, Nicolás Maduro reveló detalles de una conversación “muy respetuosa” mantenida con el presidente estadounidense Donald Trump.
En dicha grabación, correspondiente a la última edición de ‘PodCar’ y publicada apenas diez horas antes del inicio de los bombardeos sobre Venezuela, Maduro recordaba entre risas cómo Trump se dirigió a él como “Mr. President”.
Aunque describió el encuentro inicial como algo “agradable”, reconoció con pesar que la evolución de los hechos posteriores no mantuvo esa misma cordialidad.
Durante este último encuentro con los medios, realizado en un vehículo, el mandatario se mostró sereno y confiado, asegurando poseer un “búnker infalible” basado en su fe religiosa.
Al afirmar que había entregado el destino de la patria a Jesucristo, justificó su permanencia en el poder como un mandato divino al que se encomendaba diariamente. Sin embargo, tras esa fachada de fortaleza espiritual, Maduro también dejó una puerta abierta a la diplomacia, expresando la disposición de su Ejecutivo para negociar con Washington acuerdos serios en materia de lucha contra el narcotráfico.
En sus apariciones finales, el líder venezolano cargó contra las informaciones difundidas desde Estados Unidos, calificándolas de “bulos” y parte de una guerra mediática contra lo que llamó un “país noble”.
Entre gritos de “¡Victoria!” y consignas contra la “guerra loca”, Maduro fijó sus retos para este año 2026, insistiendo hasta el último momento en que sus fuerzas armadas estaban más preparadas que nunca para defender la soberanía y la integridad territorial frente a cualquier amenaza externa.
María Alarcón





