El ridículo navideño del ministro Félix Bolaños, según X, o cuando la Izquierda Española cambia la tradicional Felicitación de Navidad por la estúpida “Comunidad Cristiana”

En un país donde las campanas de las iglesias repican desde hace siglos anunciando la Navidad, el ministro Félix Bolaños, ese guardián de la Presidencia del Gobierno, ha decidido reinventar la tradición. En su felicitación de este año, optó por desear “felices fiestas” a la “comunidad cristiana”, como si estuviera hablando de un club de aficionados al ajedrez en lugar del pilar cultural y espiritual de España. (@eldebate_com)
Es como si el Nacimiento de Jesús fuera un evento opcional, un “meetup” para un grupo minoritario en un país mayoritariamente católico. ¡Qué ingenio progresista!
Pero, ¿es esto una torpeza o la enésima muestra de la obsesión izquierdista por diluir el catolicismo español hasta que quede más aguado que un café de máquina?
Los medios digitales no han tardado en sacar las uñas, y con razón.
En El Debate, se destaca cómo Bolaños sigue la estela de Pedro Sánchez, quien año tras año evita mencionar la Navidad en sus mensajes oficiales, como si la palabra le provocara urticaria. (@eldebate_com)
Sánchez, en su felicitación inclusiva, repasa tradiciones navideñas sin una sola referencia cristiana, optando por imágenes neutras que podrían valer para cualquier festividad genérica.
Es el colmo del laicismo selectivo: feliz Ramadán con todo el entusiasmo, pero para la Navidad, un tímido “felices fiestas” que suena a excusa barata.
Como bien apunta una diputada en un vídeo viral compartido por Vozpópuli, “¿Feliz Navidad? Que parece que les da alergia, el Ramadán bien que lo felicitan”. (@voz_populi)
¡Touché! La izquierda española parece tener un termómetro religioso: calor para el islam, frío polar para el catolicismo.Y no es algo nuevo. Ya en 2023, las redes se mofaron de Bolaños por su ridícula felicitación a la “comunidad cristiana”, como si España fuera un mosaico multicultural donde los católicos son solo un pedacito exótico. (@okdiario)
OkDiario lo capturó perfectamente: un ministro que reduce la Navidad a un saludo impersonal, ignorando que el 70% de los españoles se identifica como católico. Pero claro, en el mundo de Bolaños y compañía, mencionar “Navidad” podría ofender a alguien en algún rincón laico de Moncloa.
Es la obsesión por el desprecio: no solo evitan la palabra, sino que defienden a quienes la ridiculizan. Recordemos cómo Bolaños salió en defensa de la cómica Lalachús tras sus ofensas a los católicos, alegando libertad de expresión contra los “ultras”.
Vox no tardó en responder: “Dan asco y vergüenza”. (@eldebate_com)
¿Libertad para burlarse de la Virgen, pero no para defender la fe? Hipocresía en estado puro.
Mientras tanto, los líderes de la derecha se desmarcan con orgullo. Alberto Núñez Feijóo felicita la Navidad con imágenes del portal de Belén, reivindicando la religión católica sin complejos.
“¿Si uno es católico, por qué tiene que pedir perdón por ser católico?”, pregunta en una cena del PP. (@okdiario)
Isabel Díaz Ayuso clama contra quienes pretenden “hacer como si Cristo no existiera” y censurar la Navidad. (@eldebate_com)
Incluso en Italia, Giorgia Meloni defiende los valores cristianos en su felicitación: “Estad orgullosos de vuestra identidad”.
En España, en cambio, la izquierda opta por el eufemismo, como si el catolicismo fuera un lastre histórico que hay que borrar.
Esta obsesión no es casual. Libertad Digital lo explica en un artículo donde un ateo pagano defiende la Navidad como respuesta a los progres que la odian.
Es cultural: la Navidad representa raíces que la izquierda ve como opresivas. Recuerdan el bochorno en la UE cuando una guía pedía no felicitar la Navidad para no ofender. (@libertaddigital)
O el reproche de Pablo Casado a Sánchez: “¿Tanto le cuesta celebrar la Navidad en un país cristiano?”. (@okdiario)
Al final, Bolaños y su “comunidad cristiana” son el chiste del año. En un España donde el catolicismo forjó la identidad nacional, reducirlo a un saludo neutral es no solo ridículo, sino insultante.
¿Próximo paso?
Felices “fiestas invernales” a la “comunidad de creyentes en algo”.
¡Feliz Navidad, ministro! Aunque a usted le dé alergia.
El Atalayero





