Hartos ya de estar hartos de que los intenten arruinar, los agricultores españoles llevan su protesta a Bruselas contra Mercosur: «Von der Leyen, basta de mentiras»

Los agricultores españoles han decidido cruzar fronteras para hacerse oír. Esta semana, Bruselas ha sido escenario de una protesta contundente frente a las instituciones europeas, donde centenares de trabajadores del campo han alzado la voz contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. El mensaje, directo y sin rodeos, resonaba en pancartas y consignas: «Von der Leyen, basta de mentiras».
La movilización, respaldada por organizaciones agrarias de distintos puntos de España, responde al creciente malestar del sector ante lo que consideran una política comercial que sacrifica al campo europeo en favor de acuerdos internacionales mal equilibrados. Para los manifestantes, el pacto con Mercosur —que incluye a países como Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay— supone abrir la puerta a productos agrícolas que no cumplen los mismos estándares sanitarios, medioambientales y laborales que se exigen a los productores europeos.
“Nos piden sostenibilidad, trazabilidad y costes cada vez más altos, pero luego permiten la entrada de productos que no juegan con las mismas reglas”, denunciaban varios agricultores durante la protesta. El sentimiento general es de abandono: aseguran que la Comisión Europea utiliza un discurso verde y social que no se corresponde con la realidad de sus decisiones comerciales.
El foco de las críticas se ha dirigido especialmente a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Los manifestantes consideran que el discurso oficial sobre la protección del sector primario es incompatible con la promoción de acuerdos como el de Mercosur, que, según advierten, hundirá aún más los precios en origen y acelerará la desaparición de pequeñas y medianas explotaciones.
Desde el sector agrario español se insiste en que no se trata de una postura proteccionista, sino de una exigencia de coherencia. “Si a nosotros se nos exige reducir fitosanitarios, respetar normas laborales estrictas y asumir el coste de la transición ecológica, lo mínimo es que se exija lo mismo a quienes quieren vender en nuestro mercado”, señalaban los portavoces de las organizaciones convocantes.
Las protestas en Bruselas no son un hecho aislado. Los agricultores advierten que estas movilizaciones son solo el comienzo de un ciclo de protestas que podría intensificarse en las próximas semanas tanto en España como en otros países europeos. El descontento es compartido por sectores agrícolas de Francia, Italia o Bélgica, que también ven en Mercosur una amenaza directa a su viabilidad.
El campo europeo atraviesa un momento crítico: aumento de costes, presión burocrática, competencia desleal y una rentabilidad cada vez más ajustada. En este contexto, la protesta en Bruselas busca algo más que una foto: pretende forzar un debate real sobre el futuro del modelo agrario europeo.
“Sin agricultores no hay alimentos, y sin alimentos no hay Europa”, repetían los manifestantes antes de concluir la jornada. Un aviso claro a las instituciones comunitarias de que el campo ha dejado de callar y que, esta vez, está dispuesto a llegar hasta el final.
María Alarcón






