Una ex afiliada cree que la encuesta del PP en Pozuelo es consecuencia de la cadena de errores que empezó con Serrano imponiendo a Tejero y acaba con el enfado de sus votantes

No me ha sorprendido la noticia de El Correo de Pozuelo sobre la decisión del PP, creo que regional aunque lo disimulen, de realizar una encuesta para conocer la repercusión de la mala gestión de la alcaldesa Tejero en el electorado popular.
Era de cajón. Aunque no hace falta una encuesta para notar que algo no funciona en el Partido Popular de Pozuelo y en su Gobierno. Pero, aun así, la cosa debe ser más grave de lo que parece para que la dirección regional la haya encargado. Deben sentirse culpables y quieren medir el nivel de cabreo vecinal en Pozuelo de Alarcón.
Y hacen bien, porque el enfado entre los vecinos y los ex afiliados, como yo, es mayúsculo. Madrid nos ha traicionado. Nos ha tratado como si aquí viviéramos borregos, dispuestos a votar al PP aunque nos pongan a quien sea. Que Pozuelo es la finca del PP. Que aquí nunca pasa nada. Que en esta ciudad el PP ganará siempre aunque pongan una cabra de candidata, como decía Martín Ferrand.
Un error de primero de políticas que ha terminado teniendo consecuencias.
Un error que, dicho sea de paso, tiene nombres y apellidos: Alfonso Serrano y su equipo en el PP de Madrid. Ellos decidieron colocar a Paloma Tejero, una alcaldesa que no conoce ni las calles, ni los barrios, ni a la gente pese a haber sido concejala florero, como dice El Capitán, en tiempos de Susana Pérez Quislant. Otro error pepero. Y lo peor es que la rodearon de un grupo de forasteras que han aterrizado sin respeto por la historia ni la idiosincrasia de esta ciudad.
El resultado es un gobierno arrogante, desconectado y, sobre todo, incapaz de gestionar con sentido común.
En solo dos años, Tejero ha logrado lo impensable: poner en pie de guerra a los votantes más fieles del PP.
Lo hizo con la Tasa de Basuras, con los presupuestos desmedidos, con las ideas faraónicas y con ese aire de soberbia que irrita a cualquiera. Y cuando digo cualquiera me refiero a los vecinos de la Avenida de Europa, por ejemplo.
Es cierto que en Pozuelo no se necesita ser Margaret Thatcher ni Konrad Adenauer porque los vecinos solo exigen gestión pero es que esta alcaldesa y su tropilla gobiernan como si esto fuera un decorado electoral y no una ciudad real con vecinos reales.
Y ahora, ante el desastre, el PP regional quiere saber “qué está pasando”. Por eso la encuesta. No para escuchar, sino para calcular daños. Como si el problema fuera de comunicación y no de fondo.
Todos conocíamos a Laura Pérez de Ziriza y su escaso conocimiento de comunicación política y ahora han traído a un señor llamado Jorge Navas que sabe mucho de comunicación política pero no conoce la ciudad. Parece que en Madrid piensan con los pies.
Y ese no es el problema.
No hay comunicación política que tape la verdad. Y Pozuelo está cansado, decepcionado y enfadado. Y lo está no por ideología, sino por desprecio. Porque a los pozueleros nos han ninguneado.
Los ex afiliados lo comentan en voz baja (los afiliados que quedan es por el interés de la paguita actual o futura, como es el caso de los chicos de NNGG) pero cada vez con menos miedo. Muchos sienten vergüenza de ver cómo se ha destruido la conexión histórica entre el PP y esta ciudad. Si Génova no rectifica, si Serrano sigue creyendo que Pozuelo vota por inercia, acabará comprobando lo contrario. Aquí se votaba con el corazón, es cierto, pero ahora se va a votar con la cabeza que es donde se mezcla el cabreo generalizado con el orgullo herido.
Pozuelo no necesita discursos ni obras monumentales. Necesita respeto, gestión y cercanía.
Y un PP que recuerde que este municipio fue su bastión no por casualidad sino porque aquí la gente confiaba en sus alcaldes.
Hoy, esa confianza se ha roto. Y si el partido no reacciona, lo que ha empezado con una encuesta terminará siendo una autopsia política.
Juana Pozuelo






