El abandono imperdonable de Sánchez de las consecuencias de la DANA valenciana y su traición a las víctimas al usarlas políticamente en lugar de auxiliarlas, según la Red Social X

La catástrofe de la DANA que azotó Valencia y Albacete en octubre de 2024 dejó un rastro de devastación imposible de borrar: más de 200 muertos, miles de desaparecidos, barrios enteros sumergidos en el lodo y familias destrozadas por el dolor y la incertidumbre.
Un año después, las voces de los afectados resuenan en las redes como un grito de auxilio ignorado. Pero en el centro de esta tragedia humana late una traición política: la de Pedro Sánchez, quien no solo abandonó a las víctimas en su hora más oscura, sino que manipuló su sufrimiento para escalar su guerra partidista contra el PP.
Basado en el clamor de miles de posts en X, este artículo denuncia sin paliativos esa negligencia criminal y el cinismo oportunista de un gobierno que priorizó los flashes sobre las vidas.
Desde el primer momento, Sánchez optó por la inacción deliberada. Mientras el agua devoraba hogares y arrastraba sueños en Valencia, el presidente se negaba a decretar el estado de alarma nacional, limitándose a un tibio “si necesitan más recursos, que los pidan”.
Esta frase, repetida como un mantra burocrático, selló el destino de decenas de valencianos que podrían haber sido salvados con una movilización inmediata del Ejército.
En Albacete, la riada dejó un saldo similar de destrucción, pero el eco de la ayuda tardía se sintió igual: días enteros sin intervención federal, con equipos de rescate confesando que “en vez de mandarnos a salvar vivos, nos enviaron a buscar muertos”.
El rechazo inicial a la ayuda internacional de Francia o El Salvador, ofrecida en las primeras horas críticas, agravó el desastre. “Negó la ayuda militar inmediata, negó la ayuda internacional… y criminalizó a los voluntarios”, clamaba Santiago Abascal en un post que capturó la furia colectiva.
¿Por qué?
No por incompetencia, sino por cálculo frío: Sánchez calculó que el caos beneficiaría su narrativa contra Carlos Mazón, el presidente autonómico del PP.
Y así fue. La DANA se convirtió en un ariete político. Mientras los valencianos convivían con cadáveres en las calles durante tres días –un horror que el PSOE ignoró para asaltar RTVE en una votación parlamentaria–, Sánchez posaba para fotos en zonas afectadas, prometiendo “respuesta inmediata” que nunca llegó.
Su gobierno retrasó el envío de ayuda durante cuatro días, borrando incluso registros hidrológicos para ocultar la negligencia, como ciudadanos denuncian en X.
El colmo del cinismo llegó con el funeral oficial por las víctimas: ni Sánchez ni un solo ministro se presentaron, “escondidos como ratas” para evitar el “reclamo e indignación de los españoles”.
En su lugar, el Ejecutivo usó la tragedia para “quemar al PP de Mazón”, como admiten voces indignadas, convirtiendo el duelo en munición electoral.
Un año después, el abandono persiste. Las víctimas de Valencia y Albacete claman por reconstrucción, pero Sánchez, ahora en su sexto aniversario de mentiras y pactos con independentistas, ha olvidado sus promesas.
Posts virales lo tildan de “criminal” por rechazar ayuda que “aún se podía salvar vidas”, y lo acusan de “dejar que gente muriera” por puro oportunismo.
En visitas posteriores, fue recibido con pitos e insultos: “¡Sánchez dimisión! ¡Partido Socialista, puteros y golpistas!”, gritaban miles en las calles.
Alguno lo resume con rabia valenciana: “Sánchez utilizó la trágica DANA como herramienta política… MISERABLES”.
Esta no es solo negligencia; es un delito moral y político. Sánchez, que firmó decretos en 2021 obligándole a asumir el mando en catástrofes climáticas, eligió el espectáculo sobre el socorro.
Las víctimas de la DANA merecen justicia, no fotos ni discursos vacíos. España no perdonará este abandono, ni el uso perverso de su dolor. ¡Ni olvido ni perdón!
Que resuene en X y en las urnas:
Sánchez, el traidor de Valencia y Albacete, debe rendir cuentas.
Pero este señor no rinde cuentas ante nadie.
El Atalayero






