A propósito del Colector de ARPO y las analogías y semejanzas entre los partidos que nos gobiernan y las lacras de corrupción que lastran el desarrollo social de España y Pozuelo

Debemos agradecer a El Correo de Pozuelo que nos mantenga informados de la realidad de nuestra ciudad. Sin su presencia en el panorama informativo local, viviríamos alojados en la ignorancia a la que nos somete la propaganda municipal.
Más allá de esta circunstancia, el periódico nos obsequia con reflexiones muy interesantes para quien tenga la perspicacia de realizar un ejercicio de comparación entre sus noticias y las que a diario protagonizan los periódicos generalistas de alcance nacional. Ciertamente, ejercer la facultad intelectual de la analogía puede resultar muy esclarecedor.
Viene esto a cuento de los acontecimientos que han dominado las portadas de todos los medios durante los últimos meses. Me refiero a los escándalos de corrupción que han salpicado a los dos últimos secretarios de organización del PSOE. Hablamos de los célebres Ábalos y Cerdán.
Parece ya acreditado que a los españoles les impresiona poco los casos de corrupción. Parecen instalados en el “qué hay de lo mío”. Sin el elemento escatológico del puterío que acompañó a las noticias, el asunto hubiera tenido poco recorrido mediático. A fin de cuentas, todos estamos aburridos de asistir a amaños en los concursos públicos.
Esto me lleva a recordar una de las piezas centrales de estos episodios, la que se refiere a la contratación de las obras para el túnel de Belate. Hemos leído que, además del amaño para su adjudicación, la obra produjo una deviación posterior sobre el presupuesto inicial de 9 millones de euros.
Llegado a este momento, no puedo evitar comparar estos episodios nacionales con los acontecimientos que uno puede seguir leyendo la prensa local de Pozuelo.
Recientemente, El Correo de Pozuelo informaba de la finalización de las obras de excavación del Colector Interceptor de Aguas de Pozuelo. De los sospechosos comportamientos que presidieron su adjudicación hemos tenido cumplida información en dicho periódico dese hace mucho tiempo. Baste recordar que solamente se presentó una oferta válida. Casualmente, la de una empresa de Murcia.
Como en toda obra pública que se adjudica de manera tan imprudente en nuestro país, su desarrollo ha vivido las consabidas desviaciones presupuestarias.
Según fuentes muy cercanas a la administración municipal, hace ya mucho tiempo que había superado los 12 millones de desviación sobre el precio pactado inicialmente. Tengo verdadera curiosidad por conocer cuál será el alcance del coste final de la infraestructura. El túnel de Belate va a resultar una bicoca comparado con el colector de Pozuelo de Alarcón.
Podría añadirse que nuestro túnel local tiene su particular tinte escatológico si nos atenemos a la información, a veces inadvertida, de la implicación en todo este asunto de una entidad ultraconservadora, conocida por episodios tristemente célebres que atentaron contra la dignidad y la integridad de los más pequeños. El último se hizo público este mismo año.
Así que, cada vez resulta mas evidente la forma de administrarnos de los grandes partidos de este país. En ambos casos tenemos adjudicaciones de obras públicas con escasa apariencia de observancia en lo que respecta al procedimiento de contratación administrativa, importantes desviaciones sobre el precio inicial de adjudicación de las obras que pueden llegar a superar el 40%, el abuso de poder del que se cree invulnerable y la presencia de personajes que aportan ese increíble barniz escatológico al espectáculo.
Me preocupa que, algún día, la oposición de Pozuelo se caiga del guindo o se levante de la cama. Bien tratado mediáticamente, estos acontecimientos podrían contrarrestar los efectos mediáticos de los escándalos de la competencia política.
En tal caso, nuestra sufrida ciudad acabaría en el punto de mira de la opinión pública, lo que resultaría nefasto para nosotros, pues provocaría el consabido desprestigio del lugar donde vivimos, depreciaría nuestras viviendas y ahuyentaría cualquier atisbo de inversión productiva seria dentro de su límite territorial. Pozuelo de Alarcón quedaría condenada a perseverar en su actual degradación y a su secular capitalismo de amiguetes.
Expertos en el campo del derecho no dan crédito a que este asunto haya podido pasar inadvertido para las altas esferas. Hay quien apuesta porque la fiscalía pueda encontrarse ya trabajando en investigar estos hechos que se remontan a muchos años atrás e implican a muchas celebridades.
Mientras tanto, seguimos sin conocer a quién designó la Junta de Gobierno Local como representante del Ayuntamiento en el Consejo Directivo de la Entidad Urbanística Colaboradora para la ejecución del Colector Interceptor de Aguas tras la escapada protagonizada por la tristemente célebre Pérez Quislant. No en vano, se trata de una obra pública y le compete al Ayuntamiento el ejercicio del control administrativo correspondiente.
Me pregunto si estamos ante un caso de negligencia dolosa.
Visto así, enfrentarse a Pedro Sánchez como ha hecho nuestra alcaldesa puede verse como un acto ciertamente imprudente.
No conviene que gente poderosa, dicho coloquialmente, te tenga ganas. Sobre todo, cuando tienes tantos trapos sucios en casa.
Juan Pozuelo






