La red social X de ceba con Pablo Iglesias e Irene Montero que han pasado de defensores de la Educación Pública a Clientes de la Privada lo que, incluso, hace daño a la izquierda radical

En el mundo de la política española, pocas cosas indignan tanto como la incoherencia de quienes predican igualdad mientras practican el privilegio.
Pablo Iglesias e Irene Montero, exlíder de Podemos y exministra de Igualdad respectivamente, han sido figuras centrales en la defensa acérrima de la educación pública.
Durante años, han tildado a la enseñanza privada de “mecanismo segregador” y han criticado duramente a quienes optan por ella, argumentando que perpetúa desigualdades sociales. Sin embargo, en septiembre de 2025, se ha destapado que han matriculado a sus tres hijos en un colegio privado de Las Rozas, Madrid, con un coste aproximado de 500 euros mensuales por niño, sumando unos 1.500 euros al mes en total.
Esta decisión no solo contradice su discurso, sino que lo hace con una crudeza que huele a cinismo puro.
Basándonos en posts de X (anteriormente Twitter), donde la indignación ha estallado, analizaremos esta fractura moral que expone la doble vara de medir de la izquierda radical.
Recordemos el contexto histórico. En 2018, Pablo Iglesias tuiteó directamente sobre la defensa de la educación pública: “La ciudadanía defiende la educación pública en la calle mientras el PP llama ‘Pacto Educativo’ a una subcomisión a puerta cerrada en la que trabajan para que nada cambie. La educación pública es un derecho, y no permitiremos que el PP y Cs acaben con ella”.
Este post, con miles de interacciones, posicionaba a Iglesias como paladín de lo público, oponiéndose a cualquier privatización.
Irene Montero no se quedaba atrás. En 2019, en un video compartido en su cuenta, denunciaba: “Han hecho pequeño lo común, han vendido lo que era de todos. ¿Porque lo privado gestiona mejor que lo público? No, para convertir derechos en negocios. Con los 80.000 millones en sobrecostes regalados a las constructoras podríamos pagar 15 años de educación 0-3. #QueNoVuelvan“.
Montero, entonces candidata, usaba este argumento para atacar el modelo mixto educativo, insistiendo en que lo privado solo beneficia a elites.
Estos posts no eran aislados. Formaban parte de una narrativa constante en Podemos, donde la educación pública se erigía como pilar de la igualdad social.
Pero la hemeroteca de X no miente, y las críticas actuales son demoledoras.
En este mismo mes de septiembre, el usuario @CasviFactory posteó:
“Son 1.500 euros por la educación de sus hijos. Los 3 hijos de Pablo Iglesias e Irene Montero también han vuelto al cole…pero no han sido matriculados en colegio público, sino que han optado por la educación privada. Ahí lo dejo…”, acompañado de una imagen que ilustra el coste.
Otro usuario, @CovadongaFernn6, recordó palabras textuales de Iglesias: “Pablo Iglesias dijo: ‘Los padres llevan a los niños a la educación privada porque no quieren que se mezclen con los niños de clase obrera’. Pablo Iglesias e Irene Montero llevan a sus hijos a un colegio privado que cuesta 500 euros al mes por hijo”.
Esta cita, replicada en varios posts, como el de @pacoredondo y @RebecaS18628035 genera un eco de indignación con cientos de interacciones.
¿Cómo se atreven a predicar contra la segregación mientras segregan a sus propios hijos en un entorno elitista?
La red estalla en acusaciones de hipocresía.
@SrLiberal, en julio de 2025, ya advertía sobre sus hijos en una guardería Montessori “progre para pijos ricos”: “Leo Iglesias Montero, Manuel Iglesias Montero y Aitana Iglesias Montero… no se mezclarán con el vulgo en Vallecas”.
Con más de 9.000 likes, este post anticipaba el patrón. Ahora, @elperiodico reporta: “Pablo Iglesias e Irene Montero escolarizan a sus hijos en un colegio privado de Las Rozas. La decisión contrasta con las críticas del exvicepresidente hacia la enseñanza privada por ser un ‘mecanismo segregador'”.
Usuarios como @ramonsincajal lo llaman “Tratado sobre el cinismo“, compartiendo artículos de ABC que detallan el salto de atacar lo privado a pagarlo.
@larespuesta_es añade: “Están siendo duramente criticados, ya que ellos defendían la educación pública y tildaban la privada de ‘mecanismo de segregación social'”.
Esta decisión no es solo un lapsus; es un mazazo a su credibilidad.
En X, @TribunaLibreES comparte un video donde Iglesias critica a padres que evitan “niños gitanos, ni con hijos de inmigrantes marroquíes ni ecuatorianos, ni con niños de clase obrera”, mientras ahora optan por un colegio que, según posts, cuesta lo que muchos hogares no ven en meses.
@paubarbut07 lo resume: “Irene Montero y Pablo Iglesias ‘defienden la escuela pública’ matriculando a sus hijos en un colegio privado. La superioridad moral de la izquierda comunista se resume en ‘Haz lo que yo diga pero no lo que yo haga'”.
Incluso defensores como @Nut1781 intentan matizar que “nunca han dicho que esté mal pagar privado con dinero propio”, pero esto choca con su retórica anti-privada financiada por el Estado.
La dureza de estas críticas en X refleja un patrón más amplio: líderes que pauperizan lo público para el resto mientras se benefician de lo privado.
@vitoquiles recuerda que Iglesias estudió en concertado y Montero en privado, cuestionando su coherencia.
@profsecundario, profesor y analista, ataca el fondo: “La cruzada de la izquierda contra las instituciones privadas es, en realidad, una enmienda a la totalidad de sus malos usos en las instituciones públicas”.
En 2021, hasta Rubén Sánchez criticaba exponer nombres de niños, pero ahora el foco está en la incoherencia adulta.
Esta fractura no solo erosiona Podemos, como señala @valdeleon6: “Consejos vendo qué para mí no tengo… Montero e Iglesias eligen un colegio privado para sus hijos: otra fractura en el programa de Podemos”.
Es un ejemplo flagrante de cómo la izquierda radical predica austeridad para las masas mientras practica elitismo.
En un país donde la izquierda denuncia que la educación pública sufre recortes, ver a Iglesias y Montero invertir 18.000 euros anuales en lo privado mientras denunciaban lo mismo es, simplemente, obsceno.
X lo ha expuesto sin piedad, y con razón. Si quieren defender lo público, que empiecen por sus hijos. De lo contrario, su discurso no es más que postureo hipócrita.
El Atalayero





