Sánchez castiga a Pozuelo (su pueblo y el mío) con el traslado de 400 MENAs (Menores No Acompañados) al CREADE en una operación de venganza por lo de Ayuso en Fuenlabrada

En política, los gestos rara vez son inocentes. Que Pedro Sánchez quisiera golpear en el corazón simbólico del Partido Popular entra dentro de su manual de estilo. La venganza política es normal en el Presidente del Gobierno de España. Isabel Díaz Ayuso mandó MENAs a La Cantueña, en Fuenlabrada, uno de los feudos socialistas de la Comunidad de Madrid, y ahora Sánchez le devuelve el golpe en el Gran Pozuelo de Alarcón, ciudad franquicia pepera, su pueblo y el mío, como en el poema de Miguel Hernández. Aquí vivió mucho tiempo, manda güevos.
Y el golpe es duro de verdad porque envía nada menos que 400 menores no acompañados al CREADE de esta ciudad. Algo que no puede entenderse, insisto, más que como una maniobra deliberada. Como política de castigo. Misil al corazón del PP. Sin disimulo.
El CREADE (Centro de Recepción, Atención y Derivación) fue concebido como un recurso temporal para atender, en plena emergencia, a los refugiados ucranianos que huían de la guerra. Una solución provisional en tiempos de necesidad. Nunca como una infraestructura estable ni mucho menos permanente.
Es más, nada hacía pensar en marzo de 2001, cuando la Seguridad Social adquirió un gran solar en Pozuelo para poner en marcha un Centro de Formación Permanente para funcionarios (también para la celebración de eventos y congresos) que aquel ambicioso proyecto acabaría siendo una pesada carga económica y un auténtico fiasco. Y que ahora, pasados los años, terminaría siendo un Centro de Refugiados.
El centro tardó 12 años en ponerse en marcha, pese a que el presupuesto que llevaba detrás era de 86,5 millones de euros.
El complejo, compuesto por cinco edificios (más de 230 plazas de garaje y 24.800 metros cuadrados) y que pretendía ser un hotel de lujo, con piscina climatizada incluida, y que ofrecía un restaurante exclusivo para los asistentes a los cursos, terminó siendo, tras un intento frustrado de venta, el lugar que acogió a medio centenar de refugiados ucranianos.
Sin embargo, desde hace meses, los ucranianos han desaparecido y, en su lugar, se ha detectado un creciente número de inmigrantes de otras procedencias (pongamos africanos), a los que se les ve deambular por zonas próximas como la Colonia de los Ángeles o Prado de Somosaguas. Lo hemos contado alguna vez en El Correo de Pozuelo.
Aunque, como siempre, tanto la alcaldesa como el comisario de la Policía Municipal se llamaron a andanas. Bulos de un seudo-medio.
Era claramente una transformación silenciosa del uso original del centro. Una transformación que ha culminado con la llegada de estos 400 muchachos. Pero, al parecer, no lo supieron ver. Tejero seguía a sus chuminadas y sueños faraónicos y Antolínez a sus labores de aparentar lo que no es.
Este palo, amigos, se podía intuir. Que se haya llevado a cabo de un modo subrepticio entra dentro de lo normal del proceder de este Presidente del Gobierno de España: Sin previo aviso, sin coordinación institucional y sin respeto alguno por el Ayuntamiento, rozando lo temerario.
Pero si la alcaldesa Tejero, en lugar de hacer una política del “tranlarala”, se hubiese dedicado a hacer política seria y a preocuparse por lo que estaba pasando en el CREADE, hubiera pasado igual porque Sánchez es insensato pero, al menos, le tendrían respeto. Había muchas señales. Pero a ella le va la política cigarra y, oiga, los problemas de seguridad ciudadana ya se resolverían con los drones.
Ahora, haciéndose la víctima (aunque anoche en Telemadrid sonreía incomprensiblemente), ha manifestado su sorpresa ante el anuncio. Asegura haberse enterado por los medios de comunicación, ha calificado la decisión del Gobierno de España como “temeraria” y ha exigido, mediante sendos escritos dirigidos al Ministerio de Infancia y al Delegado del Gobierno, explicaciones urgentes, confirmación oficial y los criterios utilizados para decidir este traslado.
Y tiene razón en protestar. Si el propio alcalde socialista de Fuenlabrada Javier Ayala se ha mostrado contrario a la llegada de muchos menos MENAs a su municipio, ¿cómo no va a hacerlo la regidora de Pozuelo, que recibirá diez veces más sin haber sido siquiera consultada?
Lo que pasa es que puede ser tarde porque el fondo de la cuestión es más profundo. Se trata de una forma de hacer política basada en la confrontación, el desprecio institucional y la imposición y eso a esta aprendiza le viene grande. Nunca se sintió en peligro de estas políticas torticeras. “Pobrica…”
Sánchez ha elegido Pozuelo no por criterios técnicos sino por su significado político. Quiere incomodar al adversario en su terreno. No busca soluciones justas ni eficaces, sino gestos de fuerza. Los necesita en su caída política. Quién se la hace, la paga.
Ya solo quiere hacer daño. Incluso, hace uso de algo tan delicado como la gestión de menores en situación de extrema vulnerabilidad.
Pozuelo de Alarcón siempre ha demostrado su compromiso con la ayuda humanitaria. Lo hizo en la pandemia, lo hizo con los refugiados ucranianos, lo hizo con la DANA y lo seguiría haciendo si las cosas se plantearan con seriedad y respeto. Pero lo que está ocurriendo con el CREADE no es solidaridad: Es castigo político.
El problema es que la alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón ha sido una cordera y ya puede ejercer poca fuerza. O ninguna.
Algo parecido a esto ya lo intentó Ángel Garrido, aquel presidente de la Comunidad de Madrid de rebote que, luego, traicionó al PP y se pasó a C’S.
A finales de 2018, el inefable Garrido con la anuencia de Enrique Ruiz Escudero (ambos andaban cabreados en aquella época porque ya sabían que Enrique no iba a ser candidato a la alcaldía de Pozuelo), dio orden a un tal Alberto San Juan (entonces director de la Familia y el Menor y amigo de ERE también) para que trajese un grupo de 14 MENAs a Pozuelo. A la colonia de los Ángeles, concretamente.
Entonces, el tema se resolvió por un problema administrativo. Hoy, la cosa es más complicada.
Entonces, eran 14 en un chalet privado. Hoy son 400 y vienen a un edifico del Estado.
Creo que el problema sobrepasa a Tejero pero va a joder mucho a los vecinos. Al tiempo.
Amén.
El Capitán Possuelo







Pues aunque sea un edificio de la Administración Central, me imagino que el ayuntamiento le podrá buscar las vueltas desde el punto de vista administrativo y revisar la licencia de funcionamiento, lo mismo se encuentra algo. Pero desde luego, lo que si vamos a tener que ver es más policía en la calle, porque con que 20 de esos 400 sean conflictivos, se nos viene un problema de seguridad gordo.
Muchas gracias por su participación y sugerencia. Saludos