Jamás Pozuelo tuvo tanta conflictividad social y laboral como con la gestión de Paloma Tejero: Los trabajadores del mantenimiento de parques y jardines van a la huelga 5 días (de 24 a 29-06)

Nunca antes en el Gran Pozuelo de Alarcón se había vivido un clima de tensión social y laboral como el que está generando la gestión de la alcaldesa Paloma Tejero. Nunca. Es algo histórico. Por ello pasará a la Historia de esta ciudad.
A la indignación general por la subida de impuestos, el descontento creciente entre los vecinos de la Avenida de Europa y el profundo malestar en la Policía Municipal, se suma ahora un nuevo frente: La huelga de los trabajadores de parques y jardines, curiosamente, en una de las grandes fortaleza de esta ciudad. Pozuelo no es nada sin sus parques y jardines. Pero un conflicto, por cierto, que no es nuevo, pero que estalla ahora con más fuerza que nunca porque la política-avestruz de la alcaldesa es una fuente inagotable de provocación.
Y es que cerca de un centenar de trabajadores, empleados a través de las empresas Inditec (Grupo Ortiz) y Eulen, han decidido ir a la huelga durante cinco días tras años de silencio institucional y empresarial. El detonante ha sido la falta de renovación de su acuerdo laboral, que caducó en 2019, y la negativa de las contratas a mejorar unas condiciones económicas y sociales absolutamente desfasadas.
La plantilla lleva tiempo soportando una mayor carga de trabajo para mantener en buen estado las zonas verdes del municipio, sin ver reconocidos ni sus esfuerzos ni sus derechos más básicos.
En mayo de 2024, sus representantes presentaron una propuesta de mejora laboral. La respuesta fue el vacío. Las empresas se lavaron las manos y señalaron al Ayuntamiento como responsable de cualquier cambio en el contrato. Pero todos saben —empezando por el equipo de Gobierno— que para que el Consistorio pueda actuar es imprescindible un acuerdo previo entre las partes. La excusa era una trampa que solo perpetuaba el conflicto.
Mientras tanto, el servicio se degradaba. Los trabajadores denuncian que no se cubren suplencias por bajas ni vacaciones, que parte del personal ha sido derivado a otros municipios en contra del contrato y que las instalaciones, herramientas y vehículos con los que trabajan están en condiciones lamentables…
La consecuencia es doble: por un lado, se precarizan aún más sus condiciones laborales; por otro, se resiente claramente el mantenimiento de los parques y jardines de Pozuelo.
Ante esta situación, y tras presentar incluso una segunda propuesta más contenida que tampoco obtuvo respuesta, la plantilla ha dicho basta:
Han convocado cinco días de huelga: martes 24, jueves 26, viernes 27, sábado 28 y domingo 29 de junio, con paros de 24 horas. Además, el sábado 28 a las 11:30 h tendrá lugar una manifestación que partirá desde la estación de Renfe hasta el Mercadillo de Pozuelo.
Los trabajadores agradecen el apoyo que están recibiendo por parte de muchos vecinos y piden comprensión ante los inconvenientes que puedan causar los paros. Pero también advierten: si no hay cambios, ya están tramitando una huelga indefinida. Y tienen razones para ello. Las mejoras que exigen supondrían un coste añadido de apenas un 1% sobre el presupuesto total del contrato, una cifra perfectamente asumible.
Ignorar estas demandas es una decisión política, no económica.
También lanzan un mensaje claro a las empresas que se presenten a la próxima licitación del servicio: el conflicto no desaparecerá por arte de magia. La única forma de recuperar la normalidad es respetar a los trabajadores y dignificar su labor.
Los empleados han solicitado formalmente la implicación del Ayuntamiento, señalando directamente a quienes tienen la responsabilidad de actuar: la alcaldesa Paloma Tejero, la concejala de Medio Ambiente Miriam Picazo, el director general de Medio Ambiente Miguel Ángel Prieto y el jefe de servicio Jorge Romea.
Todos ellos conocen la situación. Todos ellos han optado por mirar hacia otro lado.
Pozuelo se encuentra inmerso en una espiral de conflictividad que crece semana a semana. La gestión de Paloma Tejero, lejos de traer orden y eficacia, ha encendido todos los frentes: fiscal, policial, vecinal y laboral.
La imagen de municipio ejemplar se está desdibujando a pasos acelerados.
Y lo que hoy es una huelga de jardineros puede ser, mañana, una crisis mucho mayor.
Jamás esta gran ciudad tuvo unos gestores tan inútiles.
Manolo Pérez






