Isabel Díaz Ayuso, frente al guerracivilismo de la izquierda madrileña, invita a la “reconciliación” pese al pasado de “represión” en la Real Casa de Correos

La Real Casa de Correos cumple 40 años como sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Para celebrarlo, el Ejecutivo autonómico celebra este viernes una doble jornada festiva. Al mediodía, para abrir boca, un acto institucional que ha venido marcado, más allá de las polémicas palabras de Nacho Cano, por el discurso de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso. Una llamada, en síntesis, a la “reconciliación” pese a los episodios de “represión” vividos años atrás en el propio edificio.
Todo con el telón de fondo de la posible declaración de la instalación como ‘Lugar de Memoria Democrática’ por su pasado como sede de la Dirección General de Seguridad franquista y, en consecuencia, las tensiones entre las administraciones central y autonómica. Ya por la tarde, colofón de la mano de un concierto gratuito desde la misma Puerta del Sol en el que actuarán figuras icónicas en el panorama musical patrio de los 80 y los 90.
En apenas un cuarto de hora, la jefa del Ejecutivo madrileño ha repaso los hitos que marcaron la historia de la Real Casa de Correos. De su origen como sede del servicio postal a su actual papel como “casa de todos los madrileños”. Entre medias, claro, episodios tan relevantes en la historia de España como los Levantamientos del Dos de Mayo de 1808 contra el invasor francés. Especial hincapié, asimismo, sobre el “triste papel de la represión de retaguardia” durante la Guerra Civil y, a posteriori, la “dura persecución y detención de los opositores al régimen -franquista-, con frecuentes episodios de maltrato y torturas a muchos de los detenidos”.
Aunque, “por aquí pasaron opositores políticos de todo signo, desde monárquicos y liberales a comunistas y socialistas”, ha destacado a renglón seguido Díaz Ayuso, su resignificación arrancó hace décadas de la mano del presidente Joaquín Leguina, quien “quiso dejar atrás para, como se hizo en la Transición devolviendo España a los españoles-, recuperar este edificio de todos para el pueblo de Madrid, como había sido siempre”.
No habría motivo, en consecuencia, para mirar al pasado: “La Real Casa de Correos fue, durante la Transición, un símbolo de concordia y reconciliación. En aquellos años, yendo de la Ley a la Ley, España sorprendió al mundo por el modo en el que hermanos enfrentados se dieron un abrazo y se comprometieron a convivir en el entendimiento. Volvimos a ser familia, amigos y vecinos; no bandos. Nunca más”. De modo que “estos lazos de generosidad fraterna por parte de quienes sufrieron y vivieron los horrores de la Guerra Civil no pueden ser hoy deslegitimados”. Dardo más que evidente en dirección a La Moncloa y su firme intención de declarar la sede como ‘Lugar de Memoria’. No sería el último de la matinal.






