Se acentúa el malestar de los vecinos con Paloma Tejero: Con el adiós a Patricia Peinado, el deporte en Pozuelo pierde a su “Messi político” por capricho de su presidenta del club

Dicen que no hay mayor injusticia que la que se disfraza de decisión política. Y si alguien en Pozuelo de Alarcón puede dar fe de ello es Patricia Peinado, hasta hace poco concejala de Deportes y, hasta donde alcanzan las estadísticas, la única que realmente entendía lo que es sudar la camiseta por el municipio.
Ahora, destituida por un quítame allá esos egos, el deporte local queda huérfano, como un equipo de Tercera sin portero… o peor: con uno designado por sorteo.
Porque seamos sinceros, Patricia Peinado no era una concejala. Era la concejala. Mientras otros se limitaban a cortar cintas con tijeras que parecían recién salidas de Tiffany’s, Patricia estaba en los pabellones, en las canchas, hablando con clubes, atletas y padres de esos niños que aún creen que el esfuerzo tiene recompensa. Pobres ilusos, claro. No contaban con que la política local, como algunos deportes extremos, es peligrosa, pero sin casco.
Su crimen, al parecer, ha sido uno de los más graves en la política actual: tener criterio propio. Y no cualquier criterio, ojo, sino uno que defendía el deporte de base, el deporte inclusivo, y la idea loca de que los presupuestos municipales deberían servir para algo más que para decorar boletines.
¿Cómo se atrevió?
La alcaldesa -cuyo nombre no mencionaremos porque esto no es una crónica de sociedad-, en un alarde de coherencia institucional (y tras consultar, suponemos, con su oráculo interno o su grupo de WhatsApp preferido), decidió que era mejor prescindir de alguien que trabajaba, molestaba y proponía.
¿Para qué tener a alguien que hace cosas cuando se puede tener a alguien que asiente con entusiasmo?
Jacobo






