“La bambola”, el mítico tema que nadie quería cantar pero que elevó a los altares a Patty Pravo, la rubia italiana con una vida sentimental intensísima e increíble
“La bambola” (La muñeca) es una canción de 1968 compuesta por Bruno Zambrini, Ruggero Cini y Franco Migliacci. Al principio fue rechazada por varios cantantes, entre ellos por artistas como Gianni Morandi, Little Tony, Gigliola Cinquetti o Caterina Caselli.
Hasta que Patty Pravo, aunque no le gustaba mucho, decidió interpretarla y, entonces, la canción fue 6 semanas número 1 en Italia.
“La bambola” fue todo un acontecimiento, un terremoto musical que Patty desgranaba con una voz dura y potente con mirada desafiante. Fue uno de esos referentes ineludibles de la década de los 60. A lo largo de los años, ha supuesto el leiv motiv o fondo de varias películas, entre ellas la de Bigas Luna de idéntico título.
Patty Pravo empezó en el mundo de la música en 1966 con una versión de la canción de Bono (Sonny Bono de Bono y Cher) “But you’re mine” titulada “Ragazzo triste”. Actuaba en el Piper Club y, de hecho, era conocida como la “chica del Piper”. Pero, en 1968, gracias a “La bambola” se haría mundialmente conocida.
Ya convertida en estrella, dio rienda suelta a su intensísima vida sentimental.
En 1968 se casó con el batería de su primer grupo, el británico Gordon Fagetter, en Brighton. “Nos hubiera gustado tener un hijo, pero no se puede criar a los hijos estando de gira”, señaló la diva.
Después contrajo matrimonio con Franco Baldieri, el único de sus esposos que no era músico. “Pasamos una noche juntos y descubrimos que éramos almas gemelas, a la mañana siguiente, me puse el abrigo de piel encima del pijama y nos fuimos al ayuntamiento a casarnos”, contó Pravo al Corriere della Sera.
“Duró poco, no porque era gay, algo que ya sabía, sino porque yo encontré a Riccardo Fogli”, añadió la veneciana.
El cantautor, su tercer marido, integrante de la banda Pooh, estaba casado cuando se conocieron. “Su representante le dio a elegir entre su grupo o yo y me eligió a mí. Terminó porque yo tenía que trabajar y no es muy bonito llevar detrás a alguien que no trabaja”, contó la cantante.
La excentricidad fue una constante en su vida. Con los guitarristas Paul Martinez y Paul Jeffrey, a quienes conoció en un estudio de grabación, mantuvo una intrincada historia de amor.
“Amarnos entre los tres fue natural, vivimos juntos en Roma”, contó la diva.
Primero se casó en 1976 con Jeffrey, “por error” y un par de años después con Martinez. La primera boda surgió de un rocambolesco malentendido, el día antes de iniciar una gira por Bali, según cuenta la mítica cantante: “De noche sonó el teléfono y escuché ‘soy Paul’. Pensé que era Martinez y le dije que se viniera conmigo. En cambio, quien se presentó fue Jeffrey, vestido de blanco, con la maleta. En Bali estuvimos bien y nos casamos”. Aquel matrimonio, a diferencia del posterior con Martinez, nunca estuvo reconocido por la ley.
Su laberinto de matrimonios y su situación legal se complica cuando se casó en San Francisco con el guitarrista Jack Johnson. En ese momento se descubrió que el matrimonio con Baldieri no había sido anulado correctamente, por lo que la artista, a ojos de la ley, era bígama. “Me salvé porque descubrimos que todavía estaba casada también con Martinez y la trigamia no está contemplada por la ley”, dijo en una entrevista.
Pravo también tuvo contacto con las drogas.
“Lo único que nunca he tomado ha sido cocaína, el resto sí”, contó. Comenzó en casa del pintor Mario Schifano, en los años sesenta: “Tenía jarrones llenos de pastillas. Allí acampaban los Rolling Stones. Todavía soy amiga de Keith Richards, yo estaba cuando se cayó de una palmera en las Fiji y los periódicos dijeron que estaba herido grave, pero fue solo un golpecito. Se había tomado un Jack Daniels y ya no pensaba”, dijo la cantante.
En 1992 pasó tres días en la cárcel por posesión de marihuana. Poco después de abandonar la prisión entre los aplausos de las reclusas, para las que había cantado, ofreció una rueda de prensa en la que precisó: “Que quede bien claro que este tipo de publicidad no me gusta nada, como tampoco me gusta la cocaína”.
Terminó grabando cerca de 30 discos, entre trabajos de estudio y directos.






