Vox Pozuelo como ejemplo de “marca” política que anteponen los dedazos a sus fieles a los valores y los conocimientos que esas personas puedan aportar de servicio a la ciudadanía

El poder, sin duda, todo lo aguanta. No hay más que recordar la carta de nuestro ‘seguidista’ local de Pedro y Begoña y portavoz socialista, Sr. Bascuñana, poniendo a caldo a esos medios que los denuncian en el amarillento Vive Pozuelo local del mes pasado… Porque los asuntos vecinales, aquellos por los que le pagamos, son ajenos al dedo por el que él (y todos los munícipes locales, aquí no hay distinción de color) cobra esa friolera de los 56.000 eurazos anuales.
Y cuando creíamos que estas y todas las tropelías diarias que nuestro periódico, con quirúrgica precisión, muestran en el día a día del oscurantismo municipal de las huestes peperas, llega Vox y, parodiando al gran Carlos Puebla en su canción homenaje al totalitario Fidel (“llegó el comandante y mando parar”), se cargó a tres concejales de cuatro.
De un plumazo, el Comité de GARANTÍAS de los chicos de Abascal se han cargado al trío “la, la, la”: Ignacio Fernández, Ángel Hernández y Rocío Domínguez… Ellos que los pusieron, ellos que nos los trajeron a nuestra villa, han tardado cinco años en comprobar que ineptitud, incompetencia, soberbia y mal hacer – siempre municipalmente hablando – sólo pueden ser rematados desde la misma altura que los ubicó, eso sí, ahora el acta que se llevaron por ir de verdes, dicen que es propia y que el sueldo también.
Esta situación encierra el verdadero problema de la vida municipal (de la realidad política eXpañola) en la que entran los “agradaores” del dedo (el líder omnipotente) que tanto sabe y luego nos comemos el marrón y las desgracias los vecinos de a pie.
A Ignacio, Ángel y Rocío, fuera de las siglas de Vox, no les hubiesen votado ni sus vecinos de piso. Nada eran en nuestro Ayuntamiento, menos son ahora constatados sus múltiples fracasos.
Fracasos que refrendan desde el mismo dedo que los “colocó”, sin más mérito que el “sí señor” para seguir llevando sueldo y prebendas sin logro alguno vecinal que se les conozca. He de reconocer que el soterramiento ferroviario, hilarante, lo sigue siendo y perseguirá al Sr. Aizcorbe toda la vida que, además, fue quién los apadrinó.
El mismo ejemplo acontece con la marca “familiar” de los azules y, si no, invito a que tan amigos todos los partidos del frenesí estadístico, consulten a los vecinos y pregunten por el nombre de la alcaldesa y, fuera del Dr. Alba, conseguir el nombre de alguien más del equipo municipal pepero…
Situación idéntica padecen, socialistas y comunistas, fuera de los cuatro afiliados que los arropen.
El único y verdadero valor de la política Municipal pozueleña es el conocimiento y proximidad a la realidad de sus ciudadanos.
En cuanto ese conocimiento y proximidad se convierte, como aquí nos ocurre, en fuente de colocación y sustento familiar, la soca nos lleva a convivir con extraños que utilizan nuestra villa como caja de caudales o trampolín para seguir creciendo, no sé si políticamente, pero económicamente sin duda y a nuestra ciudad que le vayan dando…
No veo fácil que se vayan los expedientados Voxianos, al menos dos de los tres, pero les recuerdo que el penúltimo mohicano en la pasada legislatura en situación parecida, Adolfo Moreno, también se mantuvo por el pueblo y porque le votaban a él… Tanto lo votaron que nunca más se supo…
Su futuro, políticamente hablando, es más negro que el carbón, pero claro habrá que seguir presumiendo, sobre todo con los cercanos, que Vox no es nada sin ellos.
Recordad, queridos, a los naranjas que no quedaron ni para palmeros.
Y a los votantes recordarles, una vez más, que si votas con la nariz tapada cuando quitas los dedos el olor sigue ahí.
Alejandre
PD: En el segundo año de la autocracia Sanchista, ya reconocida como República PutinVariana de Sánchez y Begoña, ya estamos preparando bandera e himno de la ignominia.






