Una lectora pregunta si es verdad que Vox Madrid ya le ha tomado la matricula a Ignacio Fernández a causa de su “Modo Guadiana” y si eso le puede llevar a tener un serio disgusto

Ningún acto impropio (y menos en política) queda impune…
Pregunta de lector:
Estimada Sira,
Me he atrevido a escribirte, después de mucho tiempo de haber intentado entender la política pozuelera. Lo hago hoy, cansada de ver la mansalva de despropósitos que suceden cada día y, como consecuencia de ello, sentirme del todo perdida, hastiada y, lo que es peor aún, cabreada… Tremendamente cabreada.
Y es que, he podido ver, cómo en esta legislatura, caricatura de la anterior, nuestros “políticos locales” han hecho buenas las políticas torticeras de Quislant y han santificado los desaguisados de su malograda gestión en este Ayuntamiento.
Estoy muy sorprendida, créeme, de la capacidad menguante de una alcaldesa, casi tocada por el universo cuántico, y cómo una inaguantable vice alcaldesa se ha convertido en alcaldesa de facto, ante la inexistencia de la primera. Y cómo, ambas, dentro de ese ego desbordado que les impide verse reflejadas en su insignificancia, siguen perdiéndose por Pozuelo como Cenicientas por palacio.
Pero, como en todos los Grupos Municipales cuecen habas, hoy te quería preguntar, con el único interés de que me des tu parecer, sobre el extraño caso del concejal Ignacio Fernández Tomás, alias “El Guadiana de Vox”.
Según he podido comprobar, tampoco asistió al último Pleno… Y, para cinco meses de legislatura, lleva ya un montón de bajas…
¿Sabes qué le sucede? ¿Es verdad que le han tomado la matrícula en Vox Madrid y eso es lo que le saca de quicio?
Por la Plaza Mayor se oye que no está enfermo y que lo suyo es un presunto mal de soberbia…
Respuesta de Sira:
La verdad es que no sé bien qué le ocurre. Si está enfermo, le deseo una pronta mejoría pero me da, como a usted, que no es así… Que lo suyo es un presunto mal de soberbia.
El señor Fernández es un concejal venido a menos (tras cuatro años de creerse elegido para la gloria) y, en su soberbia, se está comportando como ese río que menciona. Aparece, desaparece y luego vuelve a aparecer. Su ego no soporta ser de nuevo un don nadie y eso, presuntamente, le pone malo.
Con lo anterior, me refiero a esa circunstancia suya, que empieza a ser cómica y de una enorme falta de ética, consistente en pedir la baja cuando se le contradice y/o reprende lo más mínimo la nueva jefa del Grupo Municipal Ainhoa García Flórez, y volver cuando lo estima bien.
Y diré más, todo indica que ahora está presuntamente de baja, además, porque el poco crédito que tenía en su partido ha desaparecido. De hecho, es cierto, como usted dice, que ya le han tomado nota de “la matrícula” en Vox Madrid y eso, es cierto, no lo puede soportar.
Bueno, se la han tomado a él y a sus “compis”: Su fiel escudero Ángel Hernández, “el mudito”, y Rocío “ la fotitos” Domínguez ya que sus méritos para estar ahí son tan nulos como sus aportaciones a la política pozuelera.
Desgraciadamente, el Grupo Municipal Vox, que tantas expectativas creó hace cinco años en Pozuelo ha quedado (por obra y gracia del inefable Ignacio Fernández) convertido en una Jaula de Grillos. Cuentan y no paran sobre las broncas que tienen sus miembros a grito pelado se oye en todo el Ayuntamiento…
No sé en qué terminará todo esto pero cabe la posibilidad de que le cueste un disgusto y Fernández acabe como “concejal no adscrito” porque dimitir no va a dimitir…
Sira






