Entre el FC Barcelona, Pedro Sánchez, Paloma Tejero y el PP de Pozuelo o, lo que es lo mismo, cuando la excelencia sólo sirve para justificar a los “elegidos” y contradice su significado

Define la R.A.E. excelencia en su primera acepción como: superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo.
En nuestro lenguaje coloquial hablaríamos del mayor grado de cumplimentación y éxito en el desarrollo de nuestro trabajo, cualquiera que el mismo sea.
Viene a cuento lo anterior para recordarnos que la utilización manipuladora del lenguaje convierte lo excelso en denigrante y lo general en exclusivo de parte.
Xavi Hernández, ese hoy gran defensor de la exclusividad catalana y, ayer, acérrimo defensor de la selección española campeona del mundo de fútbol, asegura que la excelencia es una búsqueda de los catalanes de siempre, ergo el resto de expañoles, entiendo, procuramos lo corriente para comentar el juego de su equipo.
Qué curioso, los últimos presidentes del Barça están encausados en distintas causas penales, el club hipotecado, su campo “deconstruido” y les acaban de poner una multa por falsear las cuentas de medio millón de euros…de su fútbol actual y ramplón y de sus penúltimas actuaciones europeas…qué decir.
Tampoco de los más de mil millones de las antiguas pesetas a Negreira y los árbitros (excrecencia deportiva) ni un comentario.
Pero algunos catalanes (generalmente golpistas) presumen y dan lecciones de excelencia, eso sí, destacando, como no, seny, valores y, por supuesto, el idioma… Solo le perdonaron hablar catalán a Messi y demás extranjeros que conviven con su excelencia.
Ocurre, igualmente, en nuestra política sanchista-comunista actual, en la que se pueden definir como excelentes los cambios de opinión – antes denominados mentiras – de los gobernantes en funciones del PSOE referidos a la amnistía, al referéndum, a la deuda, a los CDR, a los bilduetarras con el único objetivo de mantenerse en el poder a costa de la desmembración de Expaña.
En cualquier caso, siempre en contraposición con lo definido por la RAE y peyorativamente a lo esperado de tal definición.
Y para no ser menos y en línea con lo citado anteriormente, nuestra alcaldesa Paloma Tejero y su partido en nuestra villa envilecen, también, su significado (nada que nos sorprenda) porque ante la inaudita elección de concejales para su lista electoral (huido ya el primero) le siguió la “excelencia” en el nombramiento de sus Directores Generales, saltándose normativa y derecho, y su excelente asimilación vía Reconocimiento Extrajudicial de Crédito y ya van tres o cuatro o cinco, de los impagos de su predecesora y excelente, también, diputada madrileña (nunca redimirás esta puñalada trapera a los ciudadanos de Pozuelo, señora Ayuso) y que sigan pagando todos los pozueleños ese corporativismo de partido.
Y, como dónde irá el buey que no are, la excelencia, querida Paloma Tejero, huyó por la puerta en tu elección dedocrática como presidenta del PP local… Hasta que las consecuencias del mismo, finalicen, con la espantada de los pocos afiliados que de la gaviota quedan en la plaza.
De la oposición, ni a oposiamigos llegan, qué vamos a decir: son excelentes cobrando, excelentes pasando días y rellenando fechas y, por supuesto, ahora que llega la Navidad, si la suerte acompaña, serán excelentes en la cabalgata repartiendo chuches que, en eso, en tirar si mirar, también se ve premiado su tancredismo.
Le llaman excelencia cuando en realidad, pervertido su significado por la casta política actual, estamos hablando de felonía, soberbia, vanidad, mentira, traición, ego, servilismo e interés; sobre todo servilismo e interés porque la “famiglia”, particularmente la política, es la única garantía de sus emolumentos y en eso, sin duda, todos alcanza la excelencia.
Alejandre






