La alcaldesa de Pozuelo Paloma Tejero no levantará alfombras: Escasamente abrirá las ventanas del Ayuntamiento pero no conectará el ventilador. Ni quiere ni tiene equipo para ello

“Vengo con la firme decisión de sacar a España adelante. Prefiero abrir las ventanas a levantar las alfombras; las cuentas claras a las auditorías de infarto; el aire puro al ventilador. Prefiero decir la verdad a la ambigüedad calculada y servir a los demás que morir de éxito”
(José María Aznar, 7 de febrero de 1993)
Esta frase, en el discurso de cierre del XI Congreso del PP, fue fuertemente comentada y criticada por todo el ámbito del centro derecha en su día. En un panorama de crisis económica y de financiación irregular del entonces partido gobernante, produjo una serie de críticas que algunos tildaron en su día de “pasteleo” y connivencia con el gobierno de entonces. Nada más lejos de la realidad. Las alfombras las levantaron los jueces, el cada vez más vilipendiado Poder Judicial, llegando a encarcelar hasta el mismísimo ex Ministro de Interior y las sucesivas condenas en los casos Filesa, Malesa y Time Sport por poner dos ejemplos.
José María Aznar era consciente del reto que tenía ante sí. Aún tardó tres años más en conseguir una mayoría que le otorgase el Gobierno de la Nación y la situación empeoró aún más en ese tiempo. No seré yo el que exponga el milagro económico realizado a finales de los años 90 en España. Todos lo sabemos.
Esta semana pasada se ha celebrado en Pozuelo una Junta de Gobierno Local y un Pleno. Este último, con un punto importantísimo como es una modificación de créditos de Diez millones de euros, al parecer, por inyectar a tesorería la liquidez para pagar todas aquellas facturas atrasadas por el dúo Quislant-Oria.
Esta deuda no viene de ayer, sino de años de nefasta gestión económica en manos de personas cuya única economía que estudian es la que tienen en su casa. Desconozco si los cálculos están bien hechos y si nos encontraremos con más modificaciones de crédito hasta la confección de los próximos presupuestos (apuesto 5 céntimos a que sí), pero lo que sí sabemos es que la situación económica es precaria, sobre todo en el capítulo 2 (Mantenimiento y Trabajos Realizados por Otras Empresas, TROE).
La situación en la que se ha encontrado la concejalía tan pedante denominada “Embellecimiento de la Ciudad” y dirigida por José Tortosa, más conocido en los mentideros del Ayuntamiento como “Pitufo Gruñón”, ha sido de una auténtica bancarrota y con amenazas de llevar los acreedores las deudas a los tribunales.
Paloma Tejero es sobre todo política. Pese a su curriculum, siempre ha estado y vivido de cargos en el PP desde hace dos décadas. Y sabe que levantar las alfombras iría en detrimento propio de cara a sus siglas. Y lo entiendo. Tiene por delante una tarea ardua que no es fácil, máxime cuando no veo a ninguno de su equipo capacitado para coger las tijeras. Quizá porque no es su equipo y no es más que un vestido hecho de retales de la primera planta de Génova 13. Pero al menos, y aunque sea de una manera, digamos soterrada, por las fechas y por las formas, intenta poner los pilares a este desaguisado.
No me creo que en la Junta Local mencionada Irene Barrios haya pedido el cese por voluntad propia. Es el alma Mater de todas las modificaciones de crédito, presupuestos imposibles y demás tropelías contables desde los tiempos de Jesús Sepúlveda. No olvidemos que en su última etapa fue la mano derecha del Vicealcalde Oria. Salida digna para una persona tan gris como su currículo. Blanco y en botella.
Inmediatamente se convoca el pleno, insisto, por las amenazas de demandas judiciales que supondrían el pago de intereses de demora. Y se hace después de las Elecciones Generales y cuando medio Pozuelo está de vacaciones. Primero para que el escándalo no sea muy mediático, y segundo para evitar males mayores.
Creo que Paloma Tejero se ha encontrado con dos problemas inminentes. El primero capear el temporal económico más inmediato. Veremos en septiembre qué más nos encontramos.
El segundo es que visto lo visto, Paloma no tiene equipo suyo. Ya de por sí tiene su hándicap de forastera con la misión de ser un peón de Isabel Díaz Ayuso para asentar poder territorial de cara a la caída de Feijóo en un futuro más o menos lejano.
(En Pozuelo siguen tratándonos como un rebaño de ovejas que nadie puede ser alcalde).
No sé cómo podrá mantener cohesionado ya no un equipo de gobierno, sino una Junta de Gobierno, insisto, hecha a retales de distintos clanes. No esperemos que levante las alfombras. No va a pisar callos. No tiene gente de su confianza. Nadar y guardar la ropa. No le queda otro remedio. Tiene aún cuatro años nada fáciles por delante. Y aunque el cargo le venga muy grande, démosle un margen de confianza. Dejemos que abra las ventanas en vez de conectar el ventilador.
J. Garcis






