Hay serio peligro en ellos: ¿Por qué el Ayto de Pozuelo no divide los parques caninos en zonas de perros grandes y zonas de perros medianos-pequeños como se hace en otros municipios?

Hola Director, le escribo unas líneas por si le interesa su publicación:
Le cuento…
Hace unos día, en el parque canino de la calle Abrego, tuve un incidente que pudo ser muy grave: Dos pastores alemanes se pusieron a pelear y estuvieron a punto de matar a mi perrito. No lo hicieron de milagro. No vea el susto que pasé. Y solo porque mi perrito se paró a mirar la pelea.
Unos días después, paseando de nuevo al perrito entré en conversación con otros dueños de perros y al contarle el incidente que tuve en el parque canino de la calle Abrego, me contaron que ha habido varios casos en los que las mascotas han sufrido otros incidentes de diversa gravedad, varios con sangre, en parques en ese y en otros para canes.
En todos los casos, los dueños de los perros grandes que agredieron a animales más pequeños se habían desentendido de ellos. Preferían mirar al móvil o hablar con otras personas allí presentes.
La consecuencia es que ahora raramente llevo a mi mascota a estas áreas. Las considero de gran utilidad, pero solo entro dependiendo del tipo de animales que haya dentro. Ya no me arriesgo.
Le cuento esto por si puede hacer llegar el problema a los responsables del Ayuntamiento de Pozuelo (por teléfono es imposible) el problema y las soluciones que han tomado en otros ayuntamientos.
Como este problema no es exclusivo de Pozuelo, en otros ayuntamientos, como el de Madrid, lo solucionan con dos zonas separadas: Una para perros grandes y otra para perros medianos-pequeños.
Es solo una idea. Pero a veces creo que en el Ayuntamiento de Pozuelo no piensan… Ellos van a su bola…
Termino con una pregunta: ¿Sabe usted si, en el caso de que esos perros grandes hicieran daño a mi perrito o, Dios no lo quiera, me lo matarán puedo denunciarles por negligentes o por daños y perjuicios?
Muchas gracias por su trabajo en defensa de los vecinos.
Juan Pozuelo







En primer lugar, me alegro de que a su perro no le haya pasado nada grave; créame, entiendo lo que siente porque a mi perra la mordieron en un periodo de cuatro-cinco meses en cuatro ocasiones: dos veces un labrador, una vez un cocker y otra un dálmata. Por esto, me he visto obligado a estudiar bastante sobre comportamiento canino, para evitar que suceda más a futuro y para ayudar a mi perra a superar los traumas que le causaron, porque era ver un perro a diez metros y ponerse a morir.
En realidad, más que dividir el parque por el tamaño del perro, lo que habría que hacer es educar a los dueños de los canes porque hay mucho pasota y también enseñarles comunicación canina;
Los perros, aunque no tengan un lenguaje verbal como el nuestro, tienen su propio lenguaje con el que expresan emociones y sentimientos básicos; un fallo común es identificar el movimiento del rabo con alegría, cuando lo que significa es excitación, que puede ser positiva (¡qué bien, voy a jugar!), o negativa (
aquí viene el gilip*llas ése, me voy a ir preparando por si se pone tonto). Cuando un perro se acerca a otro y éste no quiere saber nada, puede gruñirle moderando la intensidad, que vendría a significar desde un “oye, no te acerques, por favor” a un “que te he dicho que te vayas”; puede enseñarle los dientes, que sería un “que te vengo diciendo que no vengas, como te acerques más te voy a soltar una os**a” y, en último recurso, puede lanzarse a marcar o morder, según el grado de amenaza que el perro sienta. Muchos dueños han obligado a sus perros a cohibir esas señales de evitamiento, con lo que el perro, ante la amenaza, acaba saltando directamente a morder porque le han obligado a callarse previamente.
Por otro lado, hay perros, generalmente los pequeños porque al no suponer una amenaza para un humano, no se les ha corregido cierto comportamiento “prepotente” e ignoran las señales de evitamiento de otros perros o, incluso los más atrevidos, se acercan rápidamente y de manera temeraria a otros perros, con el peligro de que se lleven un susto.
Por lo general, en los parques caninos, aunque la intención inicial sea buena, se juntan perros de todas las características y dueños que, por norma general, van allí a socializar con otras personas más que a estar pendiente de sus perros, con lo que acaba siendo una bomba de relojería.
Perdón por la longitud del mensaje, pero he intentado concentrar de la manera más ilustrativa posible, unas pinceladas básicas de comunicación canina.
Muchas gracias por su participación e ilustración. Muy interesante. Saludos