El terrible año de Pablo Iglesias fuera de la política: Convertido en un juguete roto se aferra al insulto y a dar su opinión en un cutre podcst para no caer en el olvido

Hace un año, Pablo Iglesias abandonó la política tras la humillación que sufrió el 4 de mayo de Isabel Díaz Ayuso, algo inaguantable para un macho alfa.
Después desapareció para “llorar como mujer lo que no supo defender como hombre”. Necesitaba recomponer su figura.
Volvió sin coleta y se hizo «periodista» porque llamar periodista a alguien que no lo es, está mal, ya que a nadie se le ocurriría llamar médico a alguien que simplemente es capaz de ponerse una tirita en el dedo si se corta.
Primero fue con el anuncio, en agosto de 2021, de que sería uno de los nuevos locutores de la radio más escuchada en Cataluña, RAC 1. Hecho que el mismo aseguró que era porque tenía “muchas ganas de hacer cosas, de dialogar y de aprender”.
Lo que al parecer no sabe, es que no se aprende dialogando con gente que piensa parecido a ti, eso simplemente retroalimenta tus pensamientos, no te hace cuestionar tus ideales.
Lo siguiente fue en septiembre de 2021 cuando comenzó a escribir una columna de opinión en el medio digital Contexto y Acción.
En relación con esto, hay que destacar que le otorgaron hace casi una década un premio de periodismo a «la libertad de expresión» y según justificó la propia institución que otorga el premio, la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina, querían destacar su labor en «la ampliación de los espacios de participación ciudadana y su lucha por la profundización de la democracia en España”.
Tan orgulloso está de ello que lo tiene en su biografía de twitter.
Es bastante paradójico porque ese mismo premio se lo otorgaron anteriormente a referentes de Iglesias que todos asociamos con «libertad», como Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Rafael Correa o Dilma Rousseff. Por lo tanto, el valor de ese premio podríamos decir que es bastante bajo, sería el equivalente a la medalla que te daban en el colegio simplemente por haber participado.
En ese mismo mes, también se incorporó al programa de “El Ágora de Hora 25” de la cadena SER.
Desde hace tres meses, el excoletas nos deleita con su cutre podcast La Base. Su propio espacio en el canal de youtube del diario Público para poder predicar sus ideas como si de Moisés se tratase.
Nada. Ya no le escuchan ni los suyos.
También hay que destacar la publicación de su libro “Verdades a la cara”, en donde cuenta su vida privada y en la política de esos «años salvajes» tal y como él los describe. Ese libro que de verdades tendrán las que más le convengan o mejor le hagan quedar, porque a él las verdades no es que le gusten mucho, sobre todo si las verdades le dejan expuesto.
Hay que destacar la reciente polémica con Yolanda Díaz, a quien el mismo designó como su sucesora para liderar Podemos, pero que, tal y como declaró en una entrevista con Gemma Nierga en su programa de TVE en Cataluña:
«No tengo claro que fuera lo correcto. Quizá lo que tendría que haber hecho es dejar en manos de los partidos para que organizaran unas primarias. Eso hubiera sido mucho más previsible y, seguramente, mucho más democrático.»
Lo último es la guerra de insultos entre el publicista, Risto Mejide, y el excoletas. En donde Iglesias insinúa que el publicista se droga y éste le contesta con adjetivos como «idiota», «friki» o «mierda de perro».
Pero aunque parezca que no, es algo que les interesa mantener a ambos. Gracias a esto, Iglesias consigue promocionar su podcast cutre llamado ‘La Base’.
La Tarántula






