Con el doloroso recuerdo del asesinato de la pozuelera Diana Quer y el olvido de tantos, llega el nuevo Pozuelo Estación de las rotondas de la ceguera, la ideología absurda y el partidismo

En el quinto aniversario del asesinato de Diana Quer, solo nuestro medio recuerda a la que fue nuestra vecina, mientras, el hijo de su madre de El Chicle está en prisión permanente revisable.
Sin duda otra humillación para la familia que, además de no poder volver a estar con ella tendrán que soportar, pasados los necesarios veinticinco años, que alguien acabe argumentando que este miserable se ha redimido y se le permita pasearse por las calles solaz y veraniego, procurando una nueva víctima, él que no dejó de agredir siempre y que ha sido, es y será lo único que hará de palabra, pensamiento y/o acción, si se le deja.
Qué nueva oportunidad ha vuelto a dejar pasar SOMOS POZUELO, en boca de su nueva concejala, Patricia Cabal, tras su argumento inicial al acceder al asiento municipal contra la violencia machista en nuestro Municipio.
Qué mejor causa y razón que la de Diana, qué mejor oportunidad que tomar la bandera de una vida truncada por el canalla Abuín, pero claro, los matices que impregnan los partidos y las causas hacen que, nuestra recordada Diana, no pertenezca de manera fetén, a la defensa de tal causa, imagino yo, por los encontronazos con el ex-virrey de Galapagar y las diferencias con la madre de sus hijos por parte del padre de la víctima.
Sin salirnos de la villa y cambiando de acera nos encontramos con que los dos partidos a la derecha de C´S están felices y contentos con el reino de las rotondas, muy especialmente con las tres que ejercen de tiovivo autobusero, en la calle Juan XXIII.
Cada una con su “riesgo” y las dos últimas pendientes del inicio del nuevo curso que pondrá a prueba el éxito rotondista o la trifulca ciudadana que podrá colapsar las entradas colegiales.
Pero claro, vuelvo a recordar, dada la imposibilidad de oradar la vía del tren y sumergir la Estación ferroviaria – Aizcorbe, el huido, dixit – qué mejor premio para los aprendices Voxianos que, sin querer queriendo, cuál Chapulín Colorado televisivo se les permitiese trasladar como propia la “ideica” de sus primo-hermanos azules y dejarles lucirse con las dos nuevas rotondas.
Es lo que tiene el alquitrán, tapa ideología y sectarismo y cubre la calle igual de bien para todos los partidos.
Menos mal que los pasos de cebra de La Estación, ya sin adoquines, esperan un nuevo verano para la próxima inversión de Susana, en ese rejuvenecimiento del barrio que nunca acaba de llegar y que todos los años vuelve.
Alejandre






