Memorias y vicisitudes de Maite Pina: Una concejala sola y de izquierdas en un Consistorio de Derechas o como Paloma Adrados entendió, desde el principio, que tenía todos sus derechos (III)

Hasta el momento de tener que debatir el proyecto de presupuestos no había echado demasiado de menos no asistir a las comisiones… Ya podía presentar una moción en el Pleno y hacer una pregunta oral, además de las escritas pero, en aquel momento, mi tarea volvía a ser complicada.
Como había empezado a comprobar que todo se podía conseguir hablando, acudí a la presidenta de la Comisión de Hacienda y Presupuestos, que era Isabel Pita (concejala de Hacienda), y le solicité poder acudir a la comisión como invitada. Simplemente estar en ella y poder escuchar en directo lo que allí ocurriera.
La respuesta de Isabel Pita, sorprendentemente, fue inmediata: Ella se encargaría de que yo fuera a su comisión y que pudiera participar en ella.
Y así fue, volvía a imperar la voluntad política y volví a imaginar que Paloma Adrados tuvo, otra vez, mucho que ver.
Cada pequeño avance democrático que conseguía, tenía comentarios favorables de concejales de los otros grupos. Todos manifestaban su satisfacción porque la situación se fuera clarificando.
Uno de ellos fue una concejala del PP con la que tenía una buena relación personal y que estaba encantada con los avances que yo iba consiguiendo. Es más, después de asistir a la comisión de presupuestos, esta concejala que presidía la Comisión de Urbanismo, me invitó a asistir a su comisión e inmediatamente hizo lo mismo, la presidenta de la Comisión de Reglamentos y Normas. La primera era Susana Pérez Quislant y la segunda Almudena Ruiz Escudero. Lo que leen.
Terminaba el año 2011 y yo, poco a poco, iba ganando espacios de representación que en julio tenía cerrados.
El recurso no tenía respuesta y decidí llevar el tema a los tribunales, ni me parecía, ni me parece lógico que una persona que ha recibido el apoyo de las vecinas y vecinos necesarios para acceder al cargo de concejal tenga cercenados determinados derechos de representación, sobre todo, porque, una vez prometido el cargo, representas a TODA la ciudadanía de Pozuelo y no sólo a tus votantes.
En algún momento de aquel primer año de legislatura se decidió en Pleno, por unanimidad, que yo podría asistir a las comisiones con voz y con voto y se me invitó a incorporarme a la Junta de Portavoces que presidía Diego Lozano.
También Isabel González me invitó a sumarme al Patronato de Cultura y esa invitación no la acepté porque pensé que no iba a ser capaz de llegar a todo.
Y, dejándome la piel porque no había manera de abarcarlo todo, así llegamos a mayo de 2012 y debo reconocer que, con gran satisfacción, participé en pie de igualdad con los grupos municipales en el Debate del Estado del Municipio…
Todo iba discurriendo de una manera natural, con una salvedad, la modificación del ROP, que se había decidido por unanimidad a principios de la legislatura, nunca se planteaba.
Y pasamos el 2012, el 2013, el 2014 y entramos en 2015 que era año electoral.
Continuará…
Maite Pina, exconcejala de Pozuelo de Alarcón





