Continúa el baile de los políticos traidores de Pozuelo: Hoy sigue el turno, en este Top Ten, el señor de Tetuán, ese que llego porque Villalba le caía cerca y ahora quiere quedarse en la villa

Y continuamos la saga de los top ten de traidores. Aquellos que usan la traición como su arma (única) para sobrevivir y para seguir viviendo del bolsillo de todos los ciudadanos. Y aquí, especialmente, de todos nosotros. Vecinos de Pozuelo, pozueleros y como dice mi prima Paqui, los tontos que pagamos el sueldazo a tanto y tanto forastero a quienes les importamos un pimiento.
La semana pasada hablamos de otro forastero. Un forastero del que las noticias fluyen entorno a él, así como sus decisiones “relajadas” en relación a la vida municipal e “interesadas” cuando lo requiere la situación. Pero de estos “asuntillos” que llegan a la redacción día a día, ya comentaremos. Tobby me mira con carita de “¡Vamos, Sira, arranca!” Y ladra, ladra nervioso.
Vuelvo con Eduardo Oria. Repique de tambores. El gran traidor. (No por el tamaño de tan insigne personaje, sino por el tamaño de sus traiciones). ¡Ay Oria! Sería interesante que empezases a jugar limpio, incluso aunque ELLA no se lo merezca, que no se le merece, cuéntale la verdad.
Recuerdo aquella llamada. Estaba terminando el tercer diseño de mi cliente preferido en mi taller. Era una tarde fría. Muy fría, tanto que tenía una mantita echada en mis rodillas. Antes de levantarme, miré el móvil. Y ahí estaba. El Whatsapp que jamás pensé que llegaría. Y llamé a mi Capi.
–¿De verdad Eduardo Oria es Licenciado en Matemáticas?
-Que yo sepa, no… Hay muchas dudas sobre eso y él nunca las ha despejado…
Los políticos tienen el deber y la obligación de ser transparentes y Oria mantiene una duda que fácilmente podría ser zanjada.
Imaginaos lo que podría ser si Eduardo Oria estuviese mintiendo. Imaginaos qué papelón para la Alcaldesa, para ese PP que la aupó con él como número dos de su lista pepera en Pozuelo e imagínense la cara del murciano…
Sería la gran traición a la confianza. Y quizá muchos pensarían que no hay traición mayor. Sin embargo, sí que la hay mayor.
Pero volvamos a aquél Whatsapp que me tenía loca. Porque aparte de la negación del título universitario del poderoso vicealcalde, traía algo mucho más interesante y me puse a investigar entre mis amigos y aquella amiga de Génova, 13.
¿Sería cierto que Oria está traicionando a Quislant?
Y toda la información me llegó detallada, justificada y con datos concretos de la gran traición: Eduardo Oria NO AGUANTA a Quislant. Se ríe de ella. De sus locuras, de sus gritos, de sus “maneras”.
Oria no escatima en adjetivos contra su Alcaldesa. Adjetivos negativos, claro, pese a que Eduardo Oria la defendió como candidata. Nadie en Madrid entendía nada. La ponía como un trapo y luego la apoyó. Y muchos se llevaron las manos a la cabeza. Pero, claro, todo tenía un por qué. Y en esta notita lo voy a contar.
Cuentan que el señor de Tetuán (un distrito de Madrid del que él es el número dos del PP) tiene muchísima amistad con el ex marido de la “guay” del gobierno. De Vicky, la de Retiro.
La amistad viene de hace muchos años por ser compañeros de filas de su partido y fue Oria precisamente quién convenció a Quislant que contratase a la “guay” Vicky (despedida de todos los sitios donde ha trabajado) porque esa contratación la “ayudaría mucho a ELLA”. Ya entenderéis el por qué resalto esta relación que al principio me costó entender. Continuo.
Eduardo Oria en las primarias del PP apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría, pero en Pozuelo pactó con Quislant que tanto si una ganase o el otro (Pablo Casado) se protegerían mutuamente.
¿Contó Oria esto en una noche junto a su mujer en una cena bastante distendida en la que el matrimonio despellejó sin miramientos a la actual alcaldesa?
En los pasillos de Génova dicen que sí. Y hay quien lo jura.
Otro dato. El señor de Tetuán confirmó a través de algún amigo cercano a los poderes fácticos del señor Teodoro que Quislant era una magnífica elección y así se unió a los beneplácitos de Isabel Borrego (la amiga) y Rafael Catalá (el empleador actual y arrepentido en la sombra).
Ya tenían tres motivos para condecorar a Quislant como candidata frente a todo el PP de Madrid y Pozuelo. Y Eduardo Oria fue fundamental en la estrategia.
Dicho esto y volviendo a la actualidad, Eduardo anda ahora metido en una estrategia de posicionamiento en la calle Génova para suceder a Quislant ante una más que previsible dimisión de ELLA y ahí lo dejo…
Capi, no puedo seguir, necesito otra notita. Te mando esto y ¿escribo la tercera parte?, porque para los grandes políticos traidores se necesitan grandes notitas…
Ya me dices…
Sira Q.





