El biógrafo de Luis Miguel asegura que su madre está muerta y apunta (¿?) a su padre

La desaparición de Marcela Basteri en Madrid en 1986, la madre de Luis Miguel, y sobre la que han existido un sinfín de hipótesis y especulaciones pero lo cierto es que nunca más se supo nada de ella.
Desde entonces, familiares de Luis Miguel han hablado sobre la desaparición mientras conseguían sumas de dinero, y es que en las televisiones de América ha sido uno de los temas más destacados a lo largo de los años.
De hecho, en ellas se llegó a afirmar que Basteri había sido ingresada en un psiquiátrico de Buenos Aires y que mendigaba por las calles de la capital argentina, mientras que otras conjeturas se decantaban por destacar que se había fugado con un miembro de la mafia italiana, una versión que recibieron también Luis Miguel y sus dos hermanos por parte de su padre, Luisito Rey.
Ahora, el biógrafo oficial del artista ha concedido una entrevista en exclusiva para Vanitatis y no se ha cortado en asegurar que la modelo italiana está muerta y que los indicios apuntan al padre de Luis Miguel. Javier León defiende que tiene pruebas “que demuestran que la madre está muerte. Falleció en Madrid en el año 1986, cuando supuestamente desapareció. Nunca se fugó con un mafioso, nunca ha estado en un psiquiátrico, nada de lo que se ha dicho es verdad”.
La siguiente pregunta entonces fue lógica: “¿La asesinaron?”, preguntó el medio. “No fue una muerte natural, digámoslo así”, respondió León, que además confirmó que durante el momento en que desapareció en España en 1986 sí se encontraba acompañada de Luisito Rey.
¿Pero tuvo él algo que ver? “Eso prefiero que se deduzca, pero obviamente todos los indicios apuntan a que sí”, sentenció.
En su libro ‘Luis Miguel, la historia”, Javier León Herrera narra la difícil infancia del cantante, con varios episodios traumáticos en una familia “con un modelo patriarcal muy fuerte”. De hecho, asegura que Luisito Rey “no hacía más que estafar a la gente”, y “huyó a México y estaba hasta amenazado de muerte”. Al escuchar cantar a su hijo, encontró una buena manera de saldar las deudas y escapar “de todos sus líos”. La obsesión por ganar dinero con él le llevó incluso a drogarle para que aguantara largas sesiones de trabajo o a llevarle prostitutas aún siendo menor de edad. “No tenía límites”, asegura en la entrevista el biógrafo.




