Consideraciones sobre la obsesión que tienen algunos ‘mafiosos’ con mi persona, en su lucha por el asilo económico de otros cuantos, sin proyecto político alguno ni ganas de tenerlo, en el Ayuntamiento de Pozuelo

Las aguas parece que bajan revueltas en la política local de Pozuelo. Y esto no es positivo para los vecinos . Al margen de que cuando “algo” anda revuelto, suele arrastrar cosas que no debería.
Al menos esa es mi visión.
Pozuelo es una plaza golosa para muchos o para todos y esa afirmación me repatea las entrañas.
Lo digo en serio.
Pozuelo no puede ser el triunfo de unos sobre otros en política. No puede ser el asilo económico de unos pocos. No debería ser el paradero político de los que les gusta o gustaría vivir de lo público, sean del partido que sean. No.
Pozuelo es vida. Es ilusión. Es talento. Es calidad.
Somos muchos los vecinos y pozueleros que vivimos apostando por nuestros propios proyectos. Muchos los que somos emprendedores. Muchos los que disfrutamos de nuestras familias en espacios diseñados para ello. Muchos los que disfrutamos de tradiciones pozueleras condenadas a morir si no se revitalizan. Y somos, la inmensa mayoría, trabajadores que queremos a los mejores al frente de nuestra Ayuntamiento. Y no a “triunfadores” de cuitas políticas.
Amigos, Pozuelo se merece lo mejor. Y tal y como he dicho al principio, las aguas bajan revueltas. Y eso puede desesperar hasta al más escéptico de los vecinos.
Sin embargo, he defendido y defiendo que los partidos políticos tienen que defender un proyecto. Un proyecto político para nuestro municipio. Independientemente de los nombres propios. De los candidatos.
Muchos están usando mi nombre en una campaña sucia y propia de mafiosos que no quieren perder sus privilegios y han decidido atacarme, una vez más, creando para ello una realidad paralela absolutamente falsa. Aunque esto no es nuevo. Así llevan haciéndolo muchos años. Os aseguro que a mí no me afecta, a pesar de la preocupación que muchos me demostráis mandándome pantallazos o links en los que se me intentan ensuciar y difamar, cuando no, calumniar. Y yo lo agradezco porque sé que es de corazón y, muchas veces, de hartazgo e indignación.
Tranquilos.
Y a los señores mafiosos os digo: “No os preocupéis tanto por mi”. No lo hagáis. Lleváis años atacándome ante vuestra preocupación de que vuelva “con cargo remunerado” a la política o, mejor, al Ayuntamiento. Y, sobre todo, esa preocupación es mayor en períodos preelectorales. Pero vuestras “apuestas y difamaciones” siempre han patinado.
En las elecciones de 2011, en el mes de marzo, ya “predijeron” que yo andaba moviéndome para ir en las listas del PP al Ayuntamiento. Predicción falsa y palabras cargadas de manipulación. Pero, no fue así. Mucho tiempo antes ya había firmado formar parte de una candidatura del Partido Popular en Navarra en Etxalar para que mi partido pudiera presentar candidatura en un pueblo “complicado”. Por lo tanto, era imposible que pudiera estar “moviéndome en Pozuelo” porque no puedes ir en dos listas municipales.
En las elecciones de 2015, más de lo mismo. Mi nombre salta en al diario indecente e inmoral, una vez más, afirmando (falsamente) que yo estaba manejando los hilos, otra vez, para ir en las listas del PP para el Ayuntamiento de Pozuelo. Mentira una vez más. En esas elecciones mi partido necesitaba a personas que no tuviéramos ningún interés en ocupar ningún puesto en ninguna lista electoral. Fui en la lista del municipio vasco de Ubide.
¿Quedaría mal si quisiese ver algún día a alguno de estos en esas listas “difíciles” en vez de pelearse por la lista de Pozuelo? Permitidme esta licencia. Si, me encantaría. Pero no sé por qué, eso jamás sucederá. O sí sé por qué.
Y así llegamos a la actualidad. 2019. Se acerca, una vez más, un periodo electoral en Pozuelo y los nervios hacen mella en muchos. Una vez más, me atacan, difaman y, esta vez, metiendo en su campaña de difamación a mi pareja.
Pues bien, para unos y otros, para los que financian a este tipo de inmorales o apoyan de algún modo y para los que sabéis quién es quién, os digo una cosa de forma clara y transparente:
Estoy a disposición de mi partido. Como siempre. Como lo he estado desde hace 26 años. Si es para ir en la candidatura de Pozuelo, estupendo, así podré trabajar por mi pueblo y por mis vecinos. Si es para ir de relleno en alguna candidatura de un pueblo de Navarra, País Vasco o Cataluña, también bien. Eso me permitirá ayudar a mis compañeros en lugares complicados, donde no es nada fácil dar la cara.
Así que, lo digo alto y claro, nadie va a conseguir que me mueva ni medio centímetro. Y tampoco van a conseguir que forme parte de una guerra sucia donde los únicos perjudicados somos los vecinos de Pozuelo por un lado y el PP por otro.
No, amigos. Estaré donde me diga mi partido. Como siempre he hecho.
Y seguiré defendiendo una forma de hacer política transparente, regeneradora y con proyecto. Defenderé siempre a los afiliados y nuestra opinión. Y defenderé siempre la lealtad y una política limpia. Jamás callaré o me pondré de perfil ante la política inmoral e indecente que propugnan algunos y publicitan otros.
¿Esta opción es postularme a algo?
Que cada cual lo entienda como quiera. Yo sé dónde estoy, por qué estoy y cómo voy a estar.
Y lo único que puedo afirmar, con absoluta rotundidad, es que haga lo que haga, pase lo que pase, defenderé lo que creo que es bueno para todos. Nada más.
En septiembre de 2017, me presenté a unas elecciones internas en mi sede del PP, y perdí. En julio del año pasado, 2018, gané otras elecciones también internas, entre otros, al presidente local. Hoy no tengo que ganar a nadie. Hoy no entro en guerra. Yo ni soy cargo público ni represento las siglas del Partido Popular, más allá de ser una afiliada. Personal y profesionalmente no me juego nada.
Porque mi trabajo es ajeno a la política. Tengo mi propio negocio. Políticamente me siento activa gracias al PP de Madrid. Presido el Foro de Transparencia y Regeneración. Y os aseguro que estamos trabajando mucho y muy intensamente. Y con un objetivo. Colaborar con mi partido con trabajo y propuestas. Nada más.
Por supuesto que me gusta hacer política. Lo he hecho siempre. Y no voy a renunciar a ello por muchas presiones que reciba. Yo hago política desde este Rincón, desde la calle, con mis amigos, vecinos, en la sede o en una asociación. No tengo despacho público. Pero tampoco lo necesito.
No os esforcéis contra mi. De verdad. No soy tan importante. Porque jamás conseguiréis vuestro sucio objetivo. Callarme.
Y, por último, quiero volver a insistir. Lo que importa es el proyecto político, no las personas. Quienes personalizan la política, corren el riesgo de ser ellos los que pierdan. No el proyecto.
Gracias.
Yolanda Estrada





