La intendente de la Policía Municipal de Pozuelo Sonia Rodríguez está viviendo en la Disyuntiva del Diablo: Cualquier cosa que haga estará mal y lo trata de evitar en el estudio de su oposición

En el cuartelillo de la Policía Municipal de Pozuelo existe una calma tensa tras los desbarres sindicalistas de hace unas semanas. El fracaso de las convocatorias han calmado los temas pero, me cuentan, que en sus pasillos se barrunta lío.
Me dicen también que la intendente Sonia Rodríguez, está desaparecida. Missing, que diría Ulecia. No se sabe si viene a trabajar, entra, sale o está recluida en su despacho, pero sin dar ninguna orden o realizar campañas o algo productivo… Dicen algunos que está muy liada con los estudios preparando su próximo examen en Madrid, ya que no puede más con este pueblo y está loca por irse.
Como esa no me pareció una razón convincente, me he preocupado por saber cuál es la razón auténtica por la que Rodríguez está desaparecida. Estudiando, dicen.
Y la auténtica razón de su eclipse parece que está en la presión que está recibiendo de dos grupos de policías lo que hace que la cosa esté chunga. Jurídicamente, podría decirse que está en la Disyuntiva del Diablo… Porque decida lo que decida, estará mal.
Me explico:
Ahora la Policía Municipal de Pozuelo está metida en una batidora para que sus miembros elijan destino y como los sindicatos se hicieron su cortijo en la noche, donde están la mar de bien, la cosa se complica. Están tan bien que creyeron que seguirían en la noche de por vida…
Los muy prepotentes no se dieron cuenta de que muchos compañeros, con más antigüedad que ellos, también quieren trabajar de noche (ahí se está agustito) y lo están solicitando. Desastre para los sindicalistas al acabárseles el chollo.
¿Solución? A los sindicalistas solo les queda presionar a la Intendente para que cambie las condiciones de la elección de turno. La jefa siempre les ha concedido todo. Pero ahora, claro, no es fácil cambiar todas las condiciones de elección de turno sacando, por ejemplo, especialidades que no existen, puntuaciones de cursos que no vienen a cuento y concediendo certificados raros…
Y ahí estamos hablando de palabras mayores. A Sonia le gustaría hacerlo para no tener ruido en el cuerpo e irse a Madrid sin problemas pero la cosa no es tan fácil porque si toma esas decisiones se le puede acusar de prevaricación…
Y la mujer no tiene claro que es peor si no tener ruido e irse a los madriles o ser acusada de prevaricación… Lo dicho: La Disyuntiva del Diablo.
¿Qué está Sonia haciendo, entonces, para no tomar ninguna medida?
Desparecer, ponerse a estudiar y mirar el reloj que el “muy jodido” anda muy despacio…
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La Piraña del Meaques






