Escaso botín político se lleva la Oposición de los Presupuestos 2018, ante el mantra sagrado de argumentos repetidos por Isabel Pita en años anteriores. Un artículo de Juan Pozuelo

Ya tenemos presupuesto de 105 millones de euros para 2018. La Concejal de Hacienda y Presupuestos, Isabel Pita, se ha encargado de pasar lo que, para los miembros del gobierno municipal, resulta ser el engorroso trámite plenario. Y lo ha hecho sin la presencia de la Alcaldesa en la sala, quien ya había avisado de una operación que, espero, haya ido bien.
La dinámica de estos presupuestos ha sido un calco de los años anteriores. Una Isabel Pita crecida ha ido dando mamporros, primero en la Comisión de Presupuestos y después en el Pleno, al centro y la izquierda, para que quede bien claro quién manda en el Ayuntamiento.
Como un mantra sagrado, Isabel Pita volvió a repetir los mismos argumentos del año pasado para seguir insistiendo en la congelación de impuestos, endeudamiento cero, previsión de un nuevo superávit y situación económica saneada al finalizar 2018.
Ante el recital plenario de Pita por la escabechina de enmiendas rechazadas por el gobierno del PP en la Comisión del lunes pasado, muchas quejas de los portavoces de la oposición se oyeron en el Pleno. Once de un total de 229 enmiendas presentadas por los tres grupos municipales son, ciertamente, un escaso botín político.
Y no será por el gran número de razones expuestas por los portavoces, especialmente el del PSOE, quien vuelve a poner de manifiesto la seriedad de este grupo político. El partido estará en horas bajas, pero es indiscutible que saben lo que hacen debido a su larga experiencia municipal.
Cada crítica y cada reproche que ha expresado este jueves pasado Ángel González Bascuñana en el Pleno contra cada uno de los miembros del gobierno municipal, han sido un certero dardo contra la credibilidad del PP de Pozuelo.
Esto mismo no se puede decir de Ciudadanos por su pertinaz soliloquio sobre la pretendida bajada de impuestos. Parece que los naranjas no saben hablar de otra cosa. En estos dos años y medio de vida en Pozuelo, deberían haber aprendido que la mayoría absoluta del PP impide seguir la corriente liberal.
El Gobierno municipal sólo modificará las ordenanzas fiscales que afectan al IBI y el impuesto de vehículos cuando le interese, que será probablemente el año que viene, para dejar un grato recuerdo a los pozueleros de cara a 2019, año electoral. Así de chunga es la política. El político que manda no mira primero por el interés del ciudadano, sino por el interés de su propio partido.
Juan Pozuelo






